Desde San Lázaro

Latente el peligro de un percance aéreo

Además de las pérdidas económicas por la degradación de la calificación a la seguridad del espacio aéreo nacional, prevalece el riesgo de que ocurra un accidente.

No solo lo decimos por la degradación de la calificación a nivel 2 que acaba de sufrir nuestro país por parte de Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), en la que se pone en evidencia el riesgo real de padecer un percance aéreo, sino también en el caso de la CDMX, con el rediseño del espacio aéreo que el gobierno federal está llevando a cabo en el Valle de México y que a decir de los propios pilotos representa un riesgo, mismo que ya puso en peligro de colisión a cuatro aviones de vuelos comerciales.

Fiel a su costumbre, el presidente López Obrador ha soslayado la degradación de la calificación y reitera que muy pronto se corregirá esta medida por parte de la autoridad aeronáutica de nuestros vecinos del norte, al tiempo de criticar a “esos países que se sienten con la autoridad para intervenir en asuntos ajenos a su territorio”.

El hecho es que además de las pérdidas económicas que la sanción representa para las aerolíneas mexicanas, prevalece el riesgo de que ocurra un accidente aéreo de gran envergadura, por las deficiencias, muchas de ellas muy graves, que se enumeraron en las dos auditorías que hizo la FAA en octubre del año pasado y febrero de 2021.

La autoridad reguladora estadounidense revisó todo el sistema de aviación nacional e identificó áreas con deficiencias técnicas, y en los procedimientos de inspección, por lo que México no cumple con los estándares mínimos internacionales de seguridad aérea y que en términos generales evalúa; aspectos de los sistemas de aviación civil estatal y funciones de supervisión de la seguridad; calificación y entrenamiento del personal técnico; orientación técnica, herramientas y suministro de información crítica de seguridad y otorgamiento de licencias, entre otros aspectos.

Desde el Congreso, diversos legisladores pidieron que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y de la Dirección de Aeronáutica Civil, trabaje sin demora en las normas y estándares internacionales para recuperar la categoría 1 en materia de seguridad aérea, aunque hay que decir que sin el presupuesto que se requiere, pues tejerán en el vacío.

Como se recordará, en 2011 México perdió esta posición cuando Estados Unidos detectó escasez crítica de inspectores aéreos en el sistema, pero la calificación se recuperó en cuatro meses; ahora están peor las cosas ya que no solo faltan los inspectores y supervisores, sino todo el equipo técnico de monitoreo de la seguridad de los aviones, de bitácoras de mantenimiento sistematizadas, así como una serie de insumos que tuvieron que prescindir de ellos por el recorte presupuestal de 2020 y este año.

Los diputados presentarán un punto de acuerdo en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, para solicitar al Ejecutivo federal tome las medidas necesarias que permitan cumplir con los estándares de seguridad que dicta la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), y que la SCT presente al Poder Legislativo un informe sobre las acciones que ha llevado en esta materia, así como las auditorías y recomendaciones hechas por la FAA.

Los legisladores tricolores recordaron que el pasado 28 de abril la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa presidencial para que México mantuviera estándares internacionales de seguridad y operatividad en materia de aviación civil, sin embargo, “las modificaciones validadas por los legisladores no se enfocaron a las deficiencias que hoy suscitan la reducción de calificación para nuestro país; es decir, el proyecto del Poder Ejecutivo olvidó incluir las recomendaciones hechas a su gobierno”.

La degradación de la seguridad aérea afecta cualquier plan de recuperación turística, sobre todo, cuando datos oficiales reportan que nuestro país cerró 2020 con una caída de 46 por ciento del turismo internacional y pérdidas por 13 mil millones de dólares.

El peligro está en el espacio aéreo de la CDMX y que, cuando entre en operaciones el aeropuerto de Santa Lucía en forma conjunta con la actual terminal aérea y la de Toluca, el riesgo se incrementará a niveles altamente peligrosos.

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