Desde San Lázaro

La austeridad y la mala administración cobran vidas

La incapacidad, ignorancia y deshonestidad de muchos de los actuales funcionarios del gobierno federal se traducen en resultados trágicos, como el accidente de la Línea 12 del Metro.

La gran paradoja del gobierno de López Obrador es que desde que arrancó el sexenio, se dieron a la tarea de cancelar programas, partidas, dependencias, fideicomisos y todo aquello que tuviera presupuesto etiquetado, además de despedir a más de 223 mil trabajadores del sector público, en aras de una austeridad casi franciscana para, de forma paralela, crear una serie de programas de corte político asistencial y establecer las tres obras insignia del sexenio: el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería Dos Bocas y el Tren Maya, para en ellos gastar los recursos ahorrados.

En varias ocasiones el presidente ha dicho en las mañaneras que el combate a la corrupción ha significado ahorros de por lo menos 500 mil millones de pesos, recurso que nadie sabe dónde está, al tiempo de declarar que no se ha contratado deuda externa en su administración, empero, de acuerdo a los reportes del Banco Mundial, México ha contraído deuda en apenas dos años y medio por 3 mil 855 millones de dólares, mientras que en toda la administración de Peña Nieto los créditos contraídos fueron por 2 mil 331 millones de dólares.

Toda esta danza de millones y millones de recursos públicos solo los ven pasar, por ejemplo, los gobernadores, quienes además de la reducción de sus participaciones, no recibieron ningún recurso extraordinario para atenuar los efectos de la pandemia, al contrario, de las arcas estatales han salido los apoyos para los sectores productivos y, por otro lado, inyectar recursos a sus sistemas estatales de salud pública.

En la CMDX, no obstante que la gobierna la consentida de AMLO, no alcanzan los recursos para todo lo que quiere hacer Claudia Sheinbaum, o más bien le invierte a todo aquello que tenga un retorno de inversión política y no en acciones que reclaman a grito los capitalinos, como combatir la inseguridad, el desempleo, la carencia de agua potable, el combate a la contaminación y un sinnúmero de problemas, como la falta de mantenimiento del Metro.

La columna vertebral del transporte capitalino, muere a cuentagotas, desde hace más de 20 años, lapso de tiempo en donde solo se ha construido la tenebrosa Línea Dorada y párele de contar. En contraparte, deberían invertir por lo menos en su mantenimiento y no solo en darle una manita de gato, que a la postre no representa nada en beneficio de los usuarios y sí los pone en peligro mortal.

La paradoja de la austeridad con la 4T es que dicen que no hay recursos, pero en realidad existen subejercicios criminales que en muchos casos ascienden a la mitad del presupuesto anual asignado como, por ejemplo al sector salud federal o al Metro, que el año pasado tuvo un subejercicio de más de 30 por ciento. Es decir, de 15 mil mdp en 2020 solo se ejercieron 11 mil mdp.

El pésimo manejo del presupuesto se debe en primera instancia a la curva de aprendizaje por la que tienen que transitar los nuevos funcionarios y que a la postre ha sido muy oneroso para el país; la segunda razón se soporta en que las prioridades del presidente López Obrador no son las de la población, sino que responden a intereses políticos y no en apoyar al pueblo; y la tercera razón de la desastrosa administración es la corrupción que campea como en los peores tiempos del PRI o del PAN.

En la Cámara de Diputados federal, Verónica Juárez Piña, coordinadora del grupo parlamentario del PRD, demandó al gobierno federal dejar de lado su política ‘austericida’, pues su austeridad mal entendida y peor aplicada resulta mortal u homicida en agravio de la población y no en un ahorro para su beneficio.

La ley obliga, dice la legisladora, a todo funcionario a administrar los recursos públicos con austeridad y economía, pero también con eficiencia, eficacia, transparencia y honradez, lo que “están muy lejos de cumplir los integrantes del actual gobierno federal”.

“Al contrario, a la gran mayoría de ellos los caracteriza una gran incapacidad e ignorancia, agravada por la soberbia de quien, de buenas a primeras, accede al poder y considera este poder como una patente de corso para tomar decisiones disparatadas que, en última instancia, resultan un mal ejercicio de recursos públicos que termina por perjudicar a los gobernados”, dijo.

Consideró que lo más grave es que la incapacidad, ignorancia y deshonestidad de muchos de los actuales funcionarios del gobierno federal con frecuencia se traducen en resultados trágicos, como el reciente accidente de la Línea 12 del Metro, las miles de muertes por Covid-19 que se pudieron evitar y la desatención a niños con cáncer.

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