Las Encuestas

Corcholatómetro

En la carrera de ‘corcholatas’ al interior de Morena, el recorrido que viene es aún largo y quizá veamos momentos de ‘sprint’, otros de golpeteo y otros más de recuperación.

En este espacio he argumentado en varias ocasiones que las encuestas son un magnífico método de investigación, pero son un mecanismo inadecuado para la selección de candidaturas políticas. Considerando que mis apuntes han sido como voz que clama en el desierto y que la encuesta de Morena va, me permito hacer un ejercicio de cálculo de puntuación para las figuras presidenciables, algo similar a los que el propio partido ha hecho en el pasado. No es más que un ejercicio periodístico para resumir y darle seguimiento a la información que las encuestas van recopilando sobre las llamadas corcholatas.

El lunes pasado, El Financiero publicó su más reciente encuesta sobre presidenciables rumbo a 2024, la cual ofreció varios indicadores sobre la posición que ocupan las corcholatas en las preferencias del electorado nacional. Entre esos indicadores están la opinión positiva, el nivel de conocimiento, el balance de opinión positiva menos negativa, la preferencia en el careo interno entre población general, la preferencia en el careo interno entre simpatizantes de Morena y tres indicadores de percepción de atributos: capacidad para liderar al país, cercanía con el pueblo y cercanía al Presidente.

Son ocho indicadores que se pueden ampliar, modificar, complementar, pero son los que se incluyeron en este sondeo. Si consideramos el porcentaje de apoyo o preferencia que obtiene cada presidenciable en esos indicadores, lo sumamos y lo dividimos entre el número de indicadores (algo así ha hecho el partido en el pasado), podemos obtener un puntaje para cada figura presidencial de la 4T.

Revisando la publicación del lunes, lo que faltó especificar fue el porcentaje de conocimiento, el cual anoto a continuación: Sheinbaum, 85 por ciento; Ebrard, 84 por ciento; Ricardo Monreal, 68 por ciento; y Adán Augusto López, 62 por ciento. Los demás porcentajes quedaron bien plasmados en la publicación y creo que no es necesario repetirlos, por razones de espacio.

Haciendo el cálculo, Ebrard suma 280 puntos; Sheinbaum, 270; López, 148, y Monreal, 141. Dividiendo esa cifra entre ocho, el número de indicadores, el puntaje resultante de Ebrard es 35 puntos; Sheinbaum, 33.8 puntos; López, 18.5 puntos; y Monreal, 17.6 puntos.

(Dos notas: una, para los puristas de la estadística, a mí también me pareció descabellado en su momento, pero este ejercicio o algo similar lo ha hecho Morena antes y con eso han decidido; dos, la división entre el número de indicadores es previendo que en otras encuestas se incluyan más o, incluso, menos o diferentes indicadores).

La diferencia entre Ebrard y Sheinbaum es apenas de 1.2 puntos, un escenario muy cerrado, lo cual me recuerda una vez más lo inapropiado de la encuesta como método de decisión de candidatura. A diferencia de una elección, donde el ganador es el que obtiene más votos (aunque sea uno más), con la encuesta y su margen de error no podemos realmente saber quién de ellos está adelante.

Pero el puntaje resulta interesante para dar seguimiento a lo que vaya sucediendo en los próximos meses. Si el evento en el Estado de México fue el banderazo de salida, Sheinbaum y Ebrard inician con un nivel de apoyo similar. En la carrera de corcholatas al interior de Morena, el recorrido que viene es aún largo y quizá veamos momentos de sprint, otros de golpeteo y otros más de recuperación.

Probablemente seguiré insistiendo en lo inapropiado de la encuesta como método de selección de candidaturas, pero a Morena le ha funcionado y a sus líderes les gusta y lo encuentran conveniente. Además, la encuesta de El Financiero del 17 y 18 de junio indica que el método de encuesta también cuenta con apoyo popular: 58 por ciento de las personas entrevistadas está de acuerdo con que la candidatura presidencial de Morena se defina por medio de encuesta, mientras que 35 por ciento está en desacuerdo y 7 por ciento no tiene una opinión al respecto.

En esto, como en otros temas, la opinión refleja posturas partidarias: morenistas mayoritariamente de acuerdo y oposicionistas mayoritariamente en desacuerdo. Las personas apartidistas son las que inclinan la balanza a favor del método de encuesta.

Veremos qué sigue y cómo se mueve este corcholatómetro. Por lo pronto, en la pista o chorcholatódromo, ya sonó la trompeta: ¡arrrrancan!

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