Las Encuestas

Aprobación y revocación

Al desmovilizar al descontento llamando a no participar en la consulta de revocación, la oposición le baja el volumen a las voces insatisfechas de la ciudadanía.

La encuesta nacional que El Financiero dio a conocer a lo largo de esta semana ofrece varios indicadores del apoyo popular al presidente López Obrador. Veamos dos de ellos con mayor detalle: la aprobación y la preferencia rumbo a la consulta de revocación de mandato.

De acuerdo con la encuesta, la aprobación al Presidente fue 54 por ciento en febrero. Es un nivel de apoyo mayoritario, pero también es el registro más bajo en esta serie de encuestas. La desaprobación fue de 43 por ciento. La baja en aprobación, atribuible al tema de la ‘casa gris’ en Houston, se da a escasas semanas de la consulta.

Para conocer las preferencias rumbo a la revocación de mandato, la encuesta planteó dos preguntas. En la pregunta de seguimiento que El Financiero ha hecho por varios meses, 52 por ciento prefiere que el Presidente continúe en su cargo y 42 por ciento que no continúe. Con variaciones menores, prácticamente son los mismos datos que arroja la pregunta de aprobación.

Empleando el fraseo de la pregunta oficial que estará en las boletas el 10 de abril, 63 por ciento prefiere que López Obrador siga en la presidencia hasta que termine su mandato y 30 por ciento prefiere que se le revoque el mandato por pérdida de confianza. Un resultado más favorable para el Presidente.

La discrepancia con las otras dos preguntas (9 y 11 puntos de diferencia en el apoyo a AMLO) parece ser efecto del fraseo y de la estructura de la pregunta oficial. Ésta carga un poco los dados hacia la opción de que el Presidente siga hasta terminar su mandato.

Lo interesante de tener ambas versiones de la pregunta de revocación de mandato es que nos permiten ver que una es un fiel reflejo de la aprobación presidencial, mientras que la otra, la pregunta oficial, no.

Si la consulta de revocación de mandato es un mecanismo institucional para canalizar y expresar el descontento ciudadano con la gestión de gobierno en general, y con el Presidente en particular, el fraseo oficial no cumple a plenitud con ese fin.

La relación entre aprobar al Presidente y preferir que continúe en el cargo es muy fuerte con el fraseo sencillo, pero se debilita con el fraseo oficial. Con el fraseo sencillo, 92 por ciento de quienes desaprueban mucho al Presidente prefieren que no continúe en el cargo. El descontento más intenso es un voto casi unánime por la revocación.

Sin embargo, con el fraseo oficial, 72 por ciento de quienes desaprueban mucho al Presidente votarían por revocarle el mandato, 20 puntos menos. El 28 por ciento de ese segmento muy descontento lo mantendría en el cargo. La pregunta oficial produce un efecto de continuidad incluso entre los ciudadanos más insatisfechos.

Una posible interpretación es que la frase “que siga en la Presidencia hasta que termine su mandato” es una respuesta institucionalmente aceptable, que amortigua el enojo. Puede incluso reflejar la costumbre de que los presidentes se eligen para seis años, aunque no gusten.

Si acaso están cargados los dados en la pregunta oficial, el sesgo favorece a la continuidad, no al cambio. Esto abona a que el presidente López Obrador no sólo cuente con una legitimidad fresca y renovada el próximo 10 de abril, sino que el resultado le sea muy favorable.

Pero también le ayuda el hecho de que la oposición se hiciera a un lado, llamando a no votar en la consulta. Una movida rara porque la movilización del descontento ha sido una estrategia electoral exitosa en la última década alrededor del mundo, incluida la de AMLO en 2018.

Pero al desmovilizar al descontento, la oposición le baja el volumen a las voces insatisfechas de la ciudadanía, potencialmente contribuyendo a que la consulta no refleje su peso proporcional en los resultados: de 43 por ciento, si se considera la desaprobación en febrero, y de 30 por ciento, si se considera el apoyo a la revocación en la pregunta oficial.

Cualquier resultado menor a esos en la opción de rechazo este 10 de abril podría ser atribuible a la desmovilización del descontento por parte de la oposición.

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