Las Encuestas

Tres años de mañaneras

El Presidente, bajo el argumento de que su pecho no es bodega, se da la libertad de descalificar a quienes no concuerdan con su proyecto o lo cuestionan.

Estos tres años de gobierno han sido también tres años de conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador: las mañaneras. Vale la pena hacer un corte de caja desde la perspectiva de la opinión pública y de la comunicación política.

1. Al inicio, las mañaneras gustaron mucho, pero sufrieron un fuerte desgaste en imagen durante el primer año de gobierno. A nivel nacional, la opinión favorable bajó de 72 a 44 por ciento, entre enero de 2019 y febrero de 2020, según las encuestas de EL FINANCIERO. Daba la impresión de que sería muy difícil sostenerlas con ese deterioro de imagen, pero también por lo que implican física, logística y discursivamente.

2. Pero las mañaneras han venido recuperando apoyo ciudadano y ya llevan seis meses consecutivos en este año con una opinión mayoritariamente favorable y al alza, alcanzando 59 por ciento en noviembre. Más allá de si se está de acuerdo o en desacuerdo con los contenidos o con el estilo de comunicar del Presidente y sus colaboradores, las mañaneras han recobrado vitalidad.

3. Y lo más probable es que en ningún momento se han debilitado como mecanismo comunicacional y de fijación de agenda. Los temas que aborda el Presidente cada mañana, y la forma como los aborda, han dominado la comunicación política en estos tres años.

4. La encuesta nacional de EL FINANCIERO realizada en noviembre preguntó: “¿En la última semana vio usted alguna conferencia matutina del presidente López Obrador?” El 9 por ciento dijo que sí vio alguna en vivo, 22 por ciento vio algún resumen y 69 por ciento no las vio. Es importante preguntarse qué tanto se ven, pero también qué tanto se reproducen y viralizan.

5. Según la encuesta, las mañaneras las ven los hombres un poco más que las mujeres, las personas entre 30 y 49 años de edad, los entrevistados con estudios universitarios y la clase media más que las clases bajas. Políticamente, quienes más las siguen son los morenistas y, sobre todo, quienes aprueban mucho la labor del Presidente.

6. Este perfil político de la audiencia da un poco de sustento a quienes las han comparado con homilías dirigidas a los fieles y devotos. Algo hay de eso. Las mañaneras son el espacio donde se ha ido tejiendo el credo de la llamada cuarta transformación. No sólo se ocupan de información gubernamental, sino también de articulación ideológica, de promoción propagandística, de contranarrativas y de spin. La mera noción de cuarta transformación comenzó como spin, algo meramente discursivo.

7. En las mañaneras se ha venido acotando a la crítica y a los críticos. El Presidente, bajo el argumento de que su pecho no es bodega, se da la libertad de descalificar a quienes no concuerdan con su proyecto o lo cuestionan. La sección de Quién es Quién en las Mentiras podría ser un valioso mecanismo de fact-checking, pero suele ser un laboratorio de spin.

8. ¿Y qué es spin? El comentarista político Bill Press señalaba que el spin no es una verdad, pero tampoco es una mentira, sino algo intermedio: es ajustar la verdad de manera que las cosas se vean tan bien –o tan mal–como sea posible. Quizás esto le recordó a usted las mañaneras en las que se dijo “no es falso, pero se exagera”, o “no es falso, pero tampoco es verdadero”. Eso es spin o, mejor dicho, spinning the spin. Entre las diversas formas de spin está la de darle un giro argumentativo a una mala noticia para que suene buena. A eso nuestras nuevas generaciones de las redes sociales le llaman ‘maroma’. Los políticos suelen contratar spin doctors para ese tipo de trabajo, aunque muchos de ellos son, de hecho, spin masters.

9. Según el periodista Howard Kurtz, la Casa Blanca con Bill Clinton tenía una maquinaria de propaganda que consistía en un equipo de spin doctors encargado de minimizar los escándalos y de neutralizar a una prensa hostil. El rasgo principal era la obsesión por el spin, aun a expensas de la verdad.

10. Pero regresemos a México: las mañaneras han dominado el flujo informativo en el país, y será muy importante ver qué tanto han influido en las creencias de los mexicanos. Gobernar requiere comunicar, y en la comunicación es muy natural el spin. Las mañaneras son un espacio de agenda-setting, sí, pero también de spin control. Y como bien explica Bill Press, no debemos confundir spin con mentiras.

1 Bill Press, Spin This! Nueva York: Pocket Books, 2001.

2 Howard Kurtz, Spin Cycle: Inside the Clinton Propaganda Machine. Nueva York: Free Press, 1998.

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