Las Encuestas

La pregunta de la revocación

En una pregunta de consulta, las opciones a elegir deben ser sencillas y claras, pero también deben reflejar apertura a cualquier causal o interpretación u opinión vinculadas con la opción a elegir.

Tras un acuerdo entre los grupos parlamentarios en el Senado, la consulta para la revocación de mandato ya tiene la pregunta que podría regir ese ejercicio de participación ciudadana en marzo próximo. El texto quedó así: “¿Estás de acuerdo en que a (nombre), Presidente/a de los Estados Unidos Mexicanos, se le revoque el mandato por pérdida de confianza o que siga en la presidencia de la República hasta que termine su periodo?” Ofrezco algunas reflexiones.

1. Las preguntas para las recientes consultas ciudadanas han quedado un poco largas y, hasta cierto punto, difíciles de comprender. La pregunta sobre el esclarecimiento de decisiones del pasado (originalmente de juicio a expresidentes) fue producida por ministros de la Corte. Usted recordará la longitud de la pregunta y la dificultad para entenderla. La pregunta para la revocación de mandato quedó ligeramente menos larga, pero ambas reflejan consideraciones jurídicas, legales, políticas y, quizá, de otras índoles de expertise. Son preguntas diseñadas por y para especialistas, con apego a la ley, sí, pero con pocas consideraciones a la ciudadanía.

2. La pregunta para la revocación de mandato está diseñada para una posteridad indefinida, dejando en blanco el nombre del presidente o presidenta en turno, quienquiera que sea. Quienes la propusieron tuvieron en mente que el ejercicio de la revocación de mandato será repetido en cada sexenio posterior y no solamente en este. Así está previsto actualmente en la ley. Como quien dice, la pregunta podría regir hasta que la ley se modifique.

3. Las preguntas de encuesta, apegándose a una bien estudiada psicología de la respuesta, suelen poner la opción positiva antes y la opción negativa después. Quienes saben de eso han argumentado que nuestra mente procesa la información de una pregunta de forma más comprensible moviéndose de lo positivo a lo negativo, sin generar con ello un sesgo. Un ejemplo es preguntar: ¿Cree usted que el presidente debe continuar en su cargo sí o no? En la pregunta de revocación de mandato que acordó el Senado el orden se invierte, primero pusieron la opción negativa, revocar el mandato por pérdida de confianza, y luego la positiva, que el presidente siga en el cargo hasta que termine su periodo.

4. En esas dos opciones no hay unidimensionalidad, sino múltiples dimensiones que complican la pregunta. Un asunto es revocar sí o no. En éste, el ‘sí' es mala noticia para el presidente y el ‘no’ es buena noticia. En una deliberación o campaña, el ‘sí' y el ‘no’ tendrían ese sentido. Ante la segunda opción, que termine su periodo sí o no, el ‘sí' es la buena noticia para el presidente y el ‘no’ es la mala noticia. El sentido en este caso se invierte.

5. En la primera opción de la pregunta debemos dar por sentado que la gente entiende qué significa ‘revocar’ o ‘revoque’. Es un supuesto arriesgado.

6. Aun si de aquí a la consulta de marzo hubiese una buena deliberación pública y la ciudadanía se familiariza con el concepto de ‘revocación’, la pregunta está anclada en una sola causal para la revocación de mandato: la pérdida de confianza. Así lo prevé la ley, pero resulta muy reduccionista. Eso cierra la posibilidad de que algunos segmentos de la ciudadanía que están a favor de la revocación no lo estén necesariamente por una pérdida de confianza sino por otra u otras razones. También se ignora la posibilidad de que algunos segmentos del público que no confían en López Obrador desde un principio (o en el presidente o presidenta en turno) tampoco estén de acuerdo con que se termine su mandato antes de tiempo. Me parece que este reduccionismo limita las voces y expresiones de la gente, la pluralidad ciudadana. En una pregunta de consulta, por no decir de encuesta, las opciones a elegir deben ser sencillas y claras, pero también deben reflejar apertura a cualquier causal o interpretación u opinión vinculadas con la opción a elegir.

Formular preguntas para encuesta o, más aún, para consultas ciudadanas con carácter potencialmente vinculatorio, no es fácil. Las primeras generan conocimiento; las segundas deciden asuntos públicos. Toda pregunta es perfectible. Para terminar, permítame consultarle: en las encuestas de EL FINANCIERO incluiremos la pregunta oficial para la revocación de mandato, pero ¿seguimos haciendo la pregunta que hemos hecho de seguimiento desde 2019 o no?

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