Mis Finanzas y Coaching

Viven juntos, gastan distinto

Entender alternativas de ahorro, inversión y administración financiera facilita mucho las conversaciones.

¿Has discutido con tu pareja por comprar un producto caro en lugar de uno más barato? ¿Uno de ustedes quiere unas vacaciones cerca, mientras el otro sueña con darle la vuelta al mundo? Tal vez estés experimentando algo muy común: la convivencia entre ahorradores y gastadores.

Esta situación aparece con frecuencia en las parejas. Diversos estudios muestran que existe cierta atracción entre perfiles opuestos y el punto está en aprender a administrar esa diferencia para que no termine convirtiéndose en conflicto financiero y menor bienestar.

Incluso cuando no hay discusiones abiertas por dinero conviene prestar atención. La ausencia de debate también puede llevar a malas decisiones. Contrastar ideas y estilos de pensamiento ayuda a tomar mayor conciencia de lo que se hace.

La pregunta relevante gira en torno a cómo llevar esas diferencias al terreno del crecimiento y el entendimiento. Te comparto una forma práctica de comenzar.

Primero, hablar de dinero de manera explícita. Los llamados “money dates” funcionan bien, siempre que arranquen desde los sueños y metas personales, de pareja y familiares. Ahí suele aparecer la verdadera motivación para construir acuerdos.

Segundo, documentarse o apoyarse en un tercero que ayude a hablar el mismo idioma. Entender alternativas de ahorro, inversión y administración financiera facilita mucho las conversaciones.

Tercero, asumir que existen múltiples formas válidas de manejar las finanzas. Cada pareja encuentra su propio sistema. Hay metodologías útiles, aunque ninguna aplica para todos. Además, la organización cambia por etapas. Una pareja sin hijos donde ambos trabajan vive una realidad distinta a la de una familia con un solo ingreso o a la de dos personas ya jubiladas.

Cuarto, establecer una base común. Al final, las finanzas del hogar funcionan como una pequeña empresa. Hay metas, planes y recursos limitados. Conviene saber con claridad hacia dónde va el dinero y, a partir de ahí, construir un presupuesto alineado con los objetivos que se tracen juntos.

Las diferencias de personalidad representan una oportunidad. Bien trabajadas, pueden convertirse en una fortaleza. El verdadero reto está en aprender a escucharse, ordenar prioridades y caminar en la misma dirección.

¿Cómo te va en las conversaciones de dinero con tu pareja? Coméntame en LinkedIn, Instagram, o X y sígueme en el podcast “Dinero y Felicidad”, en Spotify, Apple Podcast, entre otros.

Alberto Tovar

Alberto Tovar

Economista, especializado en negocios y finanzas personales; certificado como coach de vida y equipos. Actualmente es el Director Regional de la Zona Norte de El Financiero. Ofrece conferencias, consultoría y coaching a organizaciones diversas.

COLUMNAS ANTERIORES

¿Seguro que sabes tanto como crees?
Tu carrera: ¿activo rentable o gasto inútil?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.