Alberto Muñoz

Emprendimiento y unicornios de plastilina

En el emprendimiento tecnologico no existe la magia, pero Elizabeth Holmes vendió una idea de presentar al mundo una máquina capaz de realizar múltiples diagnósticos moleculares.

La reciente resolución otorgada por la Corte Federal de San José en California al caso de Elizabeth Holmes y su unicornio de plastilina llamado Theranos viene a generar una enorme resonancia en estos tiempos tan sensibles a la innovación en salud.

San José es uno de los epicentros más importantes de Silicon Valley. Si bien el misticismo hippie y otros elementos culturales alternativos que han invadido al mundo moderno provienen de dicha región, su influencia tecnológica es indiscutible. Y ni se diga de la enorme importancia financiera que ha significado para la transformación digital del planeta.

Ciertamente, ni el transistor ni el microchip se inventaron en Silicon Valley, pero ese ambiente intangible que implica la innovación tecnológica también ha sido, es y será proveniente - de manera magistral - de esa región del planeta.

Si bien la magia nos crea enormes ilusiones, ni en la ciencia ni en el emprendimiento tecnológico la magia, simplemente, no existe. Elizabeth Holmes vendió la idea de que estaba por presentar al mundo una máquina capaz de realizar múltiples diagnósticos moleculares a partir de una mínima muestra sanguínea, lo que permitiría prescindir de carísimos y lentos procesos de análisis de laboratorio. Y lo presentaba así, como un acto de magia.

Al cabo de los años, la maquinita de Elizabeth nunca pudo aparecer, pero por el contrario, si logró desaparecer de manera casi mágica miles de millones de dólares y terminó de tumbar un mito criminalmente popular : no es necesario ir a la universidad para hacer emprendimientos tecnológicos.

Es cierto que cada vez aparecerán más escuelas-negocio “patrulla” (como las caricaturizadas en los 80s del siglo pasado) que prometen desarrollar competencias extraordinarias de desarrollo de software, hardware y mecatrónicas en tan solo 3 meses.

No dudo que dichos egresados puedan descargar, copiar y pegar pedazos de código con cierta velocidad y precisión y al cabo de ciertos años se conviertan en los maquiladores modernos de las tecnologías de la información e impresión 3D, y tampoco dudo que eventualmente lo más curiosos logren efectivamente ser capaces de crear algunas soluciones brillantes.

Al fin y al cabo la práctica hace al maestro. Pero el caso de Theranos se demostró una máxima popular “Puedes engañar poco tiempo a mucha gente o mucho tiempo a poca gente, pero no podrás engañar a todos todo el tiempo” y como bien apuntan en Nature (4 de enero 2022) es imprescindible contar con evidencias científicas de manera temprana para poder dar soporte a las expectativas y sobre todo, poder corregir (pivotar) el camino a tiempo.

Holmes usó como escudo de defensa su falta de transparencia en que Theranos era un Startup. Irónicamente, fue justo en el corazón del mismo Silicon Valley que el Prof. Steve Blank acertivamente popularizó desde hace más de 20 años varias máximas que le hubieran servido leer para evitar ser declarada culpable.

La primera es fundamental y dice “Un Startup es una organización temporal diseñada para buscar un modelo de negocio repetible”. Además en su Manifiesto, entre otras cosas dice “Valida tus hipótesis con experimentos” y algo muy relevante “Las fallas son parte integral de la búsqueda del modelo de negocio”. Y los inversionistas deben tomar en cuenta todas las fases de la categorización de pertinencia de inversión (del inglés Investment Readiness Levels) sobre todo la #9 que dice “Validar las métricas que son importantes”.

Seguirán apareciendo “emprendimientos de mermeladas de mi abuelita” pero para hacer emprendimientos de base tecnológica, se necesitan datos, analizarlos, revisar papers, patentes y estudiar mucho. Y cada vez más.

COLUMNAS ANTERIORES

La batalla por el talento internacional en la industria del software
LaMDA y la conciencia

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.