Alberto Muñoz

El regreso a la tecnificada realidad

¿Qué tan cerca estamos de que un robot realice nuestro trabajo?

Regresas a tu oficina y te encuentras con que un robot está sentado en tu lugar, haciendo tus funciones y que, además, cobrará tu cheque.

Más allá de la irrisoria aparición de los fantasmas de las revoluciones industriales, hay cientos de miles de personas que se desvelan con dicha potencial pesadilla.

La transformación digital implica diversas posibilidades y la automatización de procesos es ciertamente una de las más relevantes.

Los que nos dedicamos a la automatización ahora contamos con más herramientas para incorporar las facilidades operativas que permiten a los algoritmos de inteligencia artificial, gracias sobre todo al advenimiento de las cada vez más fáciles y accesibles herramientas de ciencia de datos.

En un artículo publicado recientemente en The Washington Post la dinámica del fenómeno de la movilidad entre los sectores de menor calidad laboral - para el trabajador - se ha ido incrementando dramáticamente. Tan solo en abril más de 600 mil personas abandonaron esos empleos del “Warehouse Retail Stores” por otras alternativas de mayor remuneración y menos estrés.

La venta al por menor en almacén es un concepto de venta en grandes cantidades de productos con descuentos mayores que los que se ofrecen en los supermercados o mayoristas tradicionales. Ofrecen precios muy bajos y poco o ningún servicio al cliente. El valor proporcionado a los clientes (que incluye a los consumidores finales y a los pequeños establecimientos minoristas) es en forma de descuentos y, en general, es una experiencia bastante rudimentaria. Dicha industria aumentó en importancia con la disminución de los ingresos disponibles, pero ha madurado a lo largo de los años debido a la falta de disponibilidad de espacio, el aumento de los precios inmobiliarios, la pandemia, etc. Los salarios son por ende, bastante raquíticos y la rotación es muy significativa.

Uno pensaría que aquellos galerones de almacenamiento y distribución de productos podrían estar ya completamente automatizados y por ende, optimizando costos y produciendo la movilidad de los trabajadores a otros sectores. Pero ni las continuas ofertas de empleo en dichos sectores dicen lo contrario; ni mucho menos la pobre automatización dentro de sus paredes.

El mismo Amazon, el nuevo gigante del retail que lleva desde libros hasta comida a las casas de nosotros en casi todo el planeta tampoco ha logrado hacer lo necesario para incrementar el desempeño de los robots que involucra en sus almacenes. También esta semana, en la revista Spectrum de la IEEE dan testimonio de las enormes áreas de oportunidad y lo poco diestros que son todavía los robots que implementan en este nuevo gigante comercial.

Parecería que nuevamente, el objetivo de estas grandes empresas sigue siendo el abatimiento de costos, siempre con el bondadoso y engañoso pretexto de no eliminar puestos de trabajo. Al final de cuentas, muchas - si no la mayoría - de esas grandes superficies son otorgadas por los Estados y Municipios ávidos de llenar con felices números de creación de empleos en sus informes pre-electorales.

Y es que, curiosamente, aquellos países que mayor automatización poseen, son también los países que mayor inversión han hecho en automatizar sus procesos, tanto de manufactura como de gestión.  En esta fase intra COVID-19, la llegada de la 5ta revolución industrial ha sufrido levantamientos ideológicos - y demagógicos - opositores muy fuertes, desincentivada además por la nuevas tendencias en la reestructuración del comercio internacional. Parecería que los números simplemente no salen al momento de priorizar las inversiones. Y de la calidad del empleo, ni hablar, hay otras prioridades. Parecería que la única esperanza es que algún futbolista de renombre sea invitado a uno de esos galerones a hacer un comercial, y de paso, un desplante en favor de la humanidad.

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