Alberto Muñoz

Georges Doriot y los orígenes del venture capital

Georges Doriot supo combinar la herencia y exquisitez del pensamiento analítico y metodológico.

La primera computadora que conocí fue la PDP-11 (creada por DEC) donde se utilizó el maravilloso sistema operativo UNIX por primera vez. Años después inspiró la creación de Linux, hoy por hoy los sistemas operativos más seguros y poderosos de la historia.

La empresa DEC fue una startup de ARDC, la pionera aventura de Venture Capital más prominente de Georges Doriot. Georges nació en el seno de una familia ligada a la firma Peugeot en París. Emigró a norteamérica con la idea de estudiar en el MIT, sin embargo, apenas llegó a Cambridge, un amigo de su familia le aconsejó ir mejor a Harvard donde llegó a ser una de los profesores más reconocidos.

Su astucia fue pieza clave en la gestión e industrialización de la segunda guerra mundial, llegando a ser condecorado con el título de Teniente Coronel del Ejército de los EUA.

Con su equipo de investigadores e ingenieros perfeccionó los mecanismos de abastecimiento de indumentaria para las fuerzas armadas. Doriot impartió la asignatura “Manufacturing” en Harvard durante casi 40 años (1927-1966) y llegó a ser uno de los cursos de mayor atracción. En voz de sus exalumnos, Doriot era un extraordinario motivador y comunicador.

En el ámbito civil, George siempre recomendó privilegiar la capacidad humana ante la capacidad de las ideas, entendiendo y sobre todo, explicando lo crucial que era el financiamiento externo, más allá de la seguridad de las inversiones familiares. Para Doriot era claro que la tecnología - y su financiamiento - van más rápido que la ley, e incluso que la operación y regulación mismas de los gobiernos, con los que siempre llevó una estrecha y conflictiva relación.

George logró consolidar su pasión junto con un misión - más allá de simbólica - con la creación del INSEAD, la escuela de negocios más importante de Europa, ciertamente inspirada en Harvard y su famoso modelo de casos, pero también dotada de un carácter vanguardista lo que la ha hecho la institución pionera en la creación del “Global Innovation Index”. Doriot resaltaba las tareas críticas en las empresas y la importancia de contar con el inversionista en todo momento para supervisar, persuadir, impulsar y siempre ayudar a construir instituciones para el largo plazo. Doriot sostuvo que el trabajo del capitalista de riesgo debe transformarse en capital creativo y ayudar a crear el crecimiento sostenido de la empresa para conseguir, en consecuencia, que la aventura se convierta en un éxito financiero. Georges falleció en 1987 y Compaq adquirió DEC un año después. En 1989 tuve la oportunidad de visitar los headquarters de Compaq en Houston y seguía siendo todo un evento que dicha pequeña e incipiente empresa fundada por Rod Canion hubiera adquirido tal histórico monumento tecnológico.

A la postre, Compaq fue adquirida por HP y así, terminó heredando parte de la historia del capital de riesgo que, asumidas cuentas empezó en la costa Este de los Estados Unidos y no en la Oeste como se tiene costumbre pensar. Y además, fue un francés el pionero en la industria del capital de riesgo. Georges Doriot supo combinar la herencia y exquisitez del pensamiento analítico y metodológico, la practicidad requerida por la manufactura, la inmediatez urgida por los eventos bélicos, la innovación que sólo es posible creando sinergias entre la academia y el mundo industrial, así como un pionero en esa deliciosa tensión entre el mundo real y la política pública.

La vida y lecciones de Doriot nos confirman que el mundo es más redondo de lo que pensamos.

COLUMNAS ANTERIORES

La última milla
Reducción de complejidad

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.