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Arriba de las nubes, también es México

La modificación a la Ley de Aviación Civil y la Ley de Aeropuertos permitiría el cabotaje aéreo en México; esto a mediano plazo terminará con la aviación mexicana.

Por Ángel Domínguez, Presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México.

El pasado 15 de diciembre del 2022 fue enviada a la Cámara de Diputados una propuesta elaborada por el poder Ejecutivo para modificar la Ley de Aviación Civil y la Ley de Aeropuertos que permitirían el cabotaje aéreo en México, esto a mediano plazo terminará con la aviación mexicana.

Mucho se ha hablado acerca de los “beneficios” que esto le podría traer al usuario, lo cierto es que a nivel mundial está comprobado que lejos de eso, estaríamos ante un escenario muy complicado para la aviación mexicana; incluso más allá del sentimiento a proteger lo nuestro y de soberanía nacional, que por cierto son temas medulares.

Que quede claro, no se trata de “defender” a las aerolíneas, la propuesta de modificación no habla sólo de ellas, el tema es mucho más complejo.

El día de hoy, la aviación mexicana genera alrededor de 1 millón de empleos directos e indirectos, que, aparentemente no se perderían de la noche a la mañana, pero existe el riesgo de que los operadores nacionales que no puedan “competir” en estas condiciones terminen por despedir a profesionistas mexicanos bien calificados y de alta especialidad, quienes probablemente tengan que emigrar a otros países o se dediquen al comercio informal. No vayamos muy lejos, basta con recordar lo que ocurrió con la marina mercante mexicana, industria en la que las malas decisiones de administraciones públicas permitieron el cabotaje sin una verdadera política pública en la materia y terminaron por hundir dicho sector.

Actualmente la aviación mexicana genera cerca del 3 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, mismo que estaría en riesgo con una política de cielos abiertos. Es cierto que la conectividad regional es una asignatura pendiente de la industria, la cual no se ha alcanzado en gran medida a la carencia de una verdadera política pública aeronáutica con reglas claras de competencia, que proteja a los consumidores y con auténticos sistemas aeroportuarios que conecten al país.

Es por lo que se debe insistir, permitir el cabotaje aéreo con la única intención de “desarrollar la infraestructura aeroportuaria” es una visión muy corta y errónea. A México le urge una política pública que más allá de pretender darle vida a un solo aeropuerto de certeza, estabilidad, proteja y garantice el futuro de la industria aeronáutica mexicana, como la merecemos los habitantes de este país.

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