Rosa Nelly Trevinyo

Rosa Nelly Trevinyo: ¿Sesgos Familiares?

Los sesgos familiares más frecuentes y peligrosos son la Preferencia, la Prodigalidad y la Pertenencia forzada.

Aunque existe una amplia investigación sobre las fallas “típicas” en que se incurre a nivel de empresa—por ejemplo, la falta de planificación de la sucesión, la limitada profesionalización, la escasez de órganos de gobierno corporativo—, muy poco se ha profundizado sobre los errores más comunes que se cometen en el ámbito familiar. ¿Por qué? Porque cada familia empresaria lidia con sus demonios internos, en sus propios términos y tiempos. Además, los errores familiares pertenecen al ámbito privado, pasando más desapercibidos que las equivocaciones de negocio.

En el proceso de formar y asesorar a más de cien familias empresarias durante los últimos 20 años, descubrí que los sesgos familiares más frecuentes y peligrosos son la Preferencia, la Prodigalidad y la Pertenencia forzada. Y es que, estas 3 P’s no sólo distorsionan la realidad, sino que transforman las relaciones familiares y afectan significativamente la toma de decisiones empresariales-patrimoniales.

1. Sesgo de Preferencia.

Hacer diferencias (favoritismos) entre los herman@s por su orden de nacimiento, género, cualidades o intereses acarrea problemas. Y es que, sentirnos “excluidos” o “injustamente tratados” conlleva a reclamar atención a toda costa (rebeldía sin importar las consecuencias), a tomar (sin pedir) lo que se considera justo y/o a sumirse en la indiferencia (negligencia y desapego). Adicionalmente, las comparaciones siembran la semilla de la desunión, la agresividad, los celos y la envidia—no sólo en la familia, sino también en el negocio: “…Antes que dejar que mi hermano sea el próximo Director General, … primero quiebro la empresa”.

El resultado: Luchas de poder y pérdidas patrimoniales.

En Breve: La tolerancia, el respeto, la aceptación y la igualdad de oportunidades de desarrollo—formación, información y acceso a la toma de decisiones—son la base para fomentar una sana convivencia familiar, y una futura, leal y transparente relación societaria.

2. Sesgo de Prodigalidad.

El altruismo excesivo deforma y los chantajes emocionales trastornan. Cuando a los hij@s se les da todo, cuando se les resuelve la vida sin dejarlos enfrentar las consecuencias de sus actos, éstos se vuelven inútiles y vulnerables. “Yo quiero calidad de vida… Y si todo lo que tienen será para mí, ¿por qué no puedo disponer de ese dinero desde ahora?”.

El resultado: Ninis con egos inflados que se sienten merecedores de lo que sus padres poseen, pero que no saben cómo hacer empresa—y mucho menos, cómo construir patrimonio.

En Breve: Para que los seres humanos nos desarrollemos de manera integral y despleguemos nuestras capacidades, debemos tener la oportunidad de experimentar la frustración, y a veces, hasta la escasez. La excelencia, laboriosidad, iniciativa, sencillez y austeridad deben fomentarse, vivirse y exigirse en casa. ¡Los límites son necesarios!

3. Sesgo de Pertenencia Forzada.

La existencia de otras parejas y otros hijos (fuera del matrimonio) es un tema complejo. No se trata de prejuicios, sino de verdaderos enredos emocionales. Y es que, una vez que nos enteramos de la existencia de “los otros”, el equilibrio en la dinámica familiar cambia para siempre. Fantasmas, verdugos y mártires omnipresentes son el pan de cada día. Y más, cuando “los otros” quieren pertenecer o cuando “alguien” los quiere involucrar en la familia o el negocio. ¡Cuidado! Forzar la pertenencia sólo derivará en comportamientos improductivos: “De que se lo gasten ‘los otros’, a gastármelo yo… mejor me lo gasto yo”.

El resultado: Reclamos, crisis emocionales, desconfianza y pérdidas patrimoniales.

En Breve: En condiciones normales, el agua y el aceite no se mezclan… ¡Por algo será!

Para que la empresa familiar sobreviva y trascienda por generaciones, las familias empresarias deben aprender a tomar no sólo mejores decisiones de negocio, sino también, decisiones más sanas y justas para la familia. Dios está en los detalles, … ¡y el Diablo también!

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

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