Este semestre doy clase a un grupo de primer semestre de profesional y me tiene encantada su activa participación, su proactividad, su entusiasmo en saber más y demás. Me tienen trabajando en serio para atender sus demandas y hambre del saber.
La primera semana creí que se debía a cualquier otra cosa que no fuera curiosidad. Pero en la cuarta, siguen preguntando, cuestionando, citando autores imprevistos en el programa y con muchas ganas de proponer para aprender.
Algunos ya tienen la credencial del INE, otros la esperan con ansia. Nacieron entre 2004 y 2005, la pandemia les encerró terminando la secundaria o arrancando la preparatoria.
Es filosofía política para dilemas contemporáneos y la mayoría siente que va para Derecho porque la serie de Suits les prendió la voluntad. Pero también hay vocaciones para economía y relaciones internacionales, pocas para la administración pública.
Por el otro lado, trabajo con algunas organizaciones de la sociedad tratando de encontrar la estrategia para hacer participar a las juventudes. El segmento poblacional por estadística histórica es precisamente la generación que les antecede.
¿Qué va a pasar en tres años para que el ímpetu participativo que hoy disfruto decaiga? ¿O se trata de la generación que va a romper patrones? ¿Les influye los años escolares de la pandemia? ¿Les interesa participar por la esperanza que genera el cambio de paradigma en la ecuación electoral en México?
Cuando empezamos habían escuchado nombres como el de Xóchitl, Ebrard, una Claudia. De Creel o Beatriz tal vez tenían nociones perdidas en su memoria. Confundían las afiliaciones partidistas y también los bandos en que se han reorganizado.
Les conté la historia del Frente Amplio y de la selección anticipada de MORENA como si empezaran a ver la temporada 5 de una saga que no habían visto ni les había interesado, pero que todavía no terminaba… y están bien interesadxs para saber qué pasa en las otras temporadas por venir.
De esta base tendrán que presentar un ensayo analizando ese duelo entre instituciones partidistas detonado por la sociedad civil organizada. Deben exponer las perspectivas ideológicas estudiadas en el camino. Ya quiero saber qué van a escribir, es la primera vez que no tengo pronóstico.
No sé si se desencantarán con la incongruencia de las ideologías partidistas, si se frustrarán con los bandazos de Movimiento Ciudadano o con las señales difusas de Alito vs Beatriz. No sé si los resultados les desalienten.
La ventaja es que ya estudiaron a Maquiavelo y poco les sorprenderán algunos. También conocen de las propuestas absolutistas de Hobbes y sus secuelas. Se recompusieron con los derechos civiles de John Locke y sociales de Rousseau. Andan debatiendo consigo mismo la ética pública entre estos porque traen en la mira a Marx y a J. S. Mills, a Rawls y Susan Okin. En el radar ya traen atorada la indignación con Olympe de Gouges.
Saben de las encuestas en secrecía y en activo. Esperan – espero- que cada una haga su parte.
Pero que nadie desconozca lo que traen en el morral las nuevas generaciones y ojalá que actúen en correspondencia, congruencia y consistencia, personal e institucional. Sólo así lograremos generaciones que se comprometan con sus comunidades, colonias, municipios, estados y países políticamente fuertes porque son políticamente sanos.




