La transformación de un sector es clave para atender las nuevas demandas de los usuarios y en estos procesos la banca no es la excepción.
Tanto las instituciones enfocadas en consumo como las especializadas en el nicho corporativo, se encaminan a una evolución que definirá la banca del futuro, señaló Luis Brossier, director general de Citi México.
A poco más de dos años de operar de forma aislada al negocio minorista que quedó en Banamex, el banco de origen estadounidense tiene claro que es un deber como gremio modernizarse para facilitar sus operaciones y mejorar la experiencia de sus usuarios, sea con productos para personas físicas o morales.
El banquero, que recientemente tomó las riendas de Citi México, consideró que la penetración y digitalización serán clave para la banca de consumo; mientras que la globalidad, menor fricción y mayor automatización serán factores fundamentales para las instituciones que atienden a las grandes empresas o aquellas que buscan mayor escala.
“Esta globalización también hace que las mejores prácticas en riesgo y control y tecnología se vayan aplicando y se vayan estandarizando en los países”.
En esta transformación, destacó que al final de la década hay las condiciones para que Citi México tenga una posición de liderazgo para llevar a la banca y a los clientes a un nuevo nivel.
Para llegar a estas metas en los siguientes años, las condiciones que existan para crecer el negocio bancario son importantes.
Al respecto, Luis Brossier manifestó que entre sus principales preocupaciones como director de un banco de importancia sistémica se encuentra el riesgo que factores externos aminoren el atractivo del país para atraer recursos.
Expuso que, si bien México tiene una posición privilegiada para recibir inversiones que potencialicen su crecimiento económico, la incertidumbre por la revisión del acuerdo comercial que lo une a Estados Unidos y Canadá podrían retrasar decisiones de inversionistas, que frenen la actividad productiva del país.
“De estos retrasos lo que me preocupa es que no se detone o que México no llegue pronto a su potencial. Creo que es un tema de costo de oportunidad. En cualquier escenario va a haber un panorama de negocio exitoso, pero a la hora que se detona el potencial del país, creo que se beneficia a todos”, anotó.
En entrevista, en el marco de la 89 Convención Bancaria, añadió que la atención a proyectos de infraestructura por parte del sector público es una buena noticia, ya que más allá de la incertidumbre comercial, se sabía que hay “cuellos de botella” en diversos sectores, como energía, que impedían acaparar más recursos.
“El hecho de que ya haya un plan muy focalizado donde están involucrando a la banca, a la iniciativa privada y las políticas públicas para detonar estos proyectos, inclusive antes de que se resuelvan los temas comerciales, lo vemos como un paso muy importante”.
Precisamente en las necesidades de capital para atender este tema es en donde –aseguró–, está una de las principales contribuciones del banco al desarrollo del país.
Brossier destacó que “las condiciones globales, la liquidez y el interés están. Habrá que ver cómo se van aterrizando los proyectos y qué más detalles vamos teniendo de las estructuras que están pensando para estas inversiones, pero creemos que los ingredientes están y eso sería otro catalizador importante para el crecimiento”.
Por lo anterior, contempló que competitivamente México tendrá un resultado muy positivo y sólido hacia delante.
Incluso, dentro de sus proyecciones está que el nearshoring se materialice hacia 2027 con menor ruido externo y con las condiciones brindadas para que más empresas apuesten por instalarse en territorio nacional.
PLD, un riesgomaterializado
Con los cambios previstos en la banca hacia delante, el director general de Citi México apuntó que se ve un mayor control y cooperación en materia de Prevención de Lavado de Dinero (PLD), actividades que ya se realizaban de forma rigurosa en el sector financiero, pero que evidenció su importancia tras los hechos de junio pasado en el que dos bancos fueron acusados por Estados Unidos de prácticas ilícitas y que culminaron en su desaparición.
“Es más un riesgo que sabíamos que existía y se materializó. Nosotros monitoreamos también en nuestros clientes que existan esos controles. Sabemos que son cosas que pueden pasar. Lo que sí vemos es más curiosidad de las autoridades y nuestros clientes de entender qué pueden hacer para protegerse”.
Finalmente, remarcó que “tenemos las mejores prácticas globales en estos temas y estamos apoyando tanto a nuestros clientes y participando activamente con los reguladores para que se puedan atender estos riesgos y no se materialicen”.







