Culturas

Día Mundial del Libro: Ni la muerte de Shakespeare ni de Cervantes, este es el verdadero origen de la fecha

La fecha se basa en la desaparición de tres escritores: Shakespeare, Cervantes y Garcilaso de la Vega.

Cada 23 de abril, con sus distintas simbologías y tradiciones de acuerdo con cada país o región, se celebra el Día Mundial del Libro, establecido por la UNESCO por ser “un día simbólico para la literatura mundial”.

¿Por qué se festeja el 23 de abril?

Pese a que no es totalmente exacto que dos grandes de las letras, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, murieran precisamente un 23 de abril, sí falleció Inca Garcilaso de la Vega, intelectual y primer cronista americano, a menudo relegado injustamente a un segundo plano por la relevancia de los primeros.

Garcilaso de la Vega es considerado el padre de las letras del continente americano y el primer mestizo que llevó con orgullo sus dos herencias culturales: la indígena americana y la española.

Mientras Shakespeare fue dramaturgo y poeta, Cervantes, considerado padre de la novela moderna, fue, en vida -antes de publicar “El Quijote”-, un escritor menor, empeñado en triunfar como autor de comedias, que no conseguía representar, y tras haberlo intentado como poeta, su gran frustración.

Este día rinde homenaje a los libros y a los autores, al tiempo que fomenta el acceso a la lectura para el mayor número posible de personas.

Trascendiendo las fronteras físicas, el libro representa una de las invenciones más bellas para compartir ideas y encarna un instrumento eficaz para luchar contra la pobreza y construir una paz sostenible, considera la Unesco.

¿Por qué leer importa ahora más que nunca?

La Unesco señala que en este momento histórico en donde millones de personas han permanecido en aislamiento por la pandemia, la lectura resulta muy importante pues ayuda a combatir la soledad, reforzar los lazos entre las personas y ampliar horizontes, al tiempo que estimula la mente y la creatividad.


Es así como a través de la lectura podemos abrirnos a los demás a pesar de la distancia, y viajar gracias a la imaginación.

“Hay que aprovechar plenamente el poder de los libros. Debemos garantizar el acceso a ellos para que todas las personas encuentren refugio en la lectura y puedan así soñar, aprender y reflexionar”, indica la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.