Opinión

Y la Miguel Hidalgo se puso interesante

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Xochitl Gálvez. (Cuartoscuro)

A pesar de todos los problemas que tienen nuestros procesos comiciales –ni más ni menos el INE atraviesa por una nada desdeñable crisis–, de vez en cuando surgen escenarios de competencia política que despiertan la esperanza de que una elección valdrá la pena. Es el caso hoy de la Miguel Hidalgo, a cuya jefatura delegacional, según las noticias de las últimas horas, aspirarán al menos cuatro candidatos interesantes.

Xóchitl Gálvez por el PAN, Héctor Vasconcelos por Morena, y el independiente Arne aus den Ruthen, están apuntados para disputar la jefatura delegacional a David Razú, quien es respaldado por el PRD, que gobierna (es un decir) en esa demarcación.

Los perfiles de estos cuatro candidatos –y falta por conocerse la opción que propongan el PVEM y su asociado el PRI– hacen augurar una campaña donde no faltarán buenas ideas.

Dice Xóchitl, con quien hablé ayer, que el discurso de González Iñárritu el domingo representó el empujón que le hacía falta para decidirse a entrar a la competencia por la demarcación. “Tenía dudas. Me invitaron para ser diputada por Hidalgo pero al poco tiempo me quedó claro que ahí no tenía nada qué hacer. Luego llegó la invitación a buscar la candidatura para la delegación. No estuve segura hasta la ceremonia de los Oscar. Yo sí me la creí en eso que dijo González Iñárritu, tenemos que construir el país que nos merecemos. Porque él no dijo, que vengan a construirlo para nosotros, dijo construyamos. Y decidí aceptar. Quiero una delegación donde no haya corrupción”.

El aire fresco de la contienda en la Miguel Hidalgo, sin embargo, no llegó con el anuncio de Xóchitl. Desde hace un mes, cuando quedó claro que Arne sí lograría el número de firmas necesarias para inscribirse, algo comenzó a moverse en la delegación. El retorno a la política de este expanista, quien eligió para ello la vía de una candidatura ciudadana, fue el primer signo de que el PRD no tendría un día de campo en su intento de retener ese enclave, que hasta hace tres años fue blanquiazul. Es un buen polemista, y no dará tregua.

Héctor Vasconcelos, por su parte, aportará a la disputa un nivel intelectual poco común en estos comicios. Ya veremos cuánto realmente quiere jugarse Morena en esta demarcación (es decir si apostará buenos operadores en esta candidatura), pero lo que es seguro es que Vasconcelos, hombre de férreos principios –regresó a Harvard su título en protesta por la acogida que su universidad dio hace dos años a Felipe Calderón–, será una voz puntillosa y afilada en los debates.

El papel más ingrato de esta disputa, paradójicamente, le tocará a quien cuenta con la mayor maquinaria electoral. David Razú tendrá que convencer al electorado que se informa de que a pesar de ser el delfín de Víctor Romo (y en buena medida su brazo derecho en la demarcación) no representa la continuidad de un proyecto de relumbrón y pies de barro. Para ejemplos concretos de esto último vean por ustedes mismos en qué va la carísima remodelación de Masaryk. David tuvo estrella propia en su paso por la Asamblea Legislativa (2009-2012), veremos si sobrevive a la sombra de Romo.

Así lucen las cosas. Pero es política. Todo puede pasar. Si no, pregúntenle a la regiomontana Margarita Arellanes, quien durante meses “tuvo” en sus manos la candidatura panista a Nuevo León hasta que sus correligionarios decidieron que siempre no.

Pero al menos por esta semana, la Miguel Hidalgo pinta interesante. En medio de tanta nefasta información que puebla nuestra política, eso no es una noticia menor.

Twitter: @SalCamarena

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