Opinión

Se queda solo el PRI rumbo al 2018

 
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Como un harakiri se considera lo que hace el gobierno priista en la relación con sus aliados políticos: PVEM, Nueva Alianza y Partido Encuentro Social, al marginarlos en todos los aspectos y sólo acudir a ellos cuando de elecciones se trata.

Tal como lo referimos en su momento, Alfredo del Mazo se vio obligado por el gobierno federal a no incluir a nadie de esos tres partidos políticos en su gabinete, lo que provocó que ningún representante de ellos estuviera en la ceremonia de toma de protesta del gobernador mexiquense.

Este hecho fue la gota que derramó el vaso, de por sí ya colmado por el desaire, el maltrato y la indiferencia que cotidianamente algunos colaboradores del presidente Enrique Peña Nieto hacen en contra de sus socios políticos.

El Partido Verde Ecologista de México ha amagado con tener candidato propio para la elección presidencial y, por si fuera poco, acaba de anunciar que firmará un convenio para ir con el Frente Ciudadano por México en la elección de jefe de Gobierno de la capital, en 2018.

Nueva Alianza mandó hace tres semanas una misiva al Frente, en la cual manifiesta su deseo de incorporarse a ese bloque si se cumplen tres condiciones, la principal que la selección del candidato presidencial sea en consulta abierta.

De igual manera se hizo público el encuentro que tuvo Luis Castro, líder nacional de Nueva Alianza, con Margarita Zavala, en el cual se tocaron diversos temas: el principal, apoyarla en la titánica tarea que representa reunir 870 mil firmas que avalen su candidatura independiente.

Hemos platicado con el líder del Panal y reiteradamente menciona que su alianza será con Peña Nieto hasta el último día de su sexenio y que en lo personal quiere seguir con el PRI, empero el consejo nacional de su partido desea buscar nuevos derroteros con aliados que hagan suya la agenda que promueven.

El Partido Encuentro Social también ha tenido acercamiento con varios actores políticos de relevancia, entre ellos la propia señora Zavala y Ricardo Monreal. Sin embargo, más allá de esta búsqueda, lo que queda claro es que cada vez crece más la posibilidad de que Hugo Eric Flores, su presidente nacional, sea su candidato presidencial.

Así, mientras que Morena y el PT avanzan juntos a pesar de las graves denuncias que pesan sobre Alberto Anaya y su esposa, y por su parte el Frente Ciudadano por México resiste los embates contra su mentor, Ricardo Anaya, el PRI hace todo lo posible para deshacerse de sus aliados y por ende quedar solos rumbo a la elección en la que, todo apunta, habrá otra vez alternancia.

La liturgia priista, como la llamó el presidente Peña, que indica que el destape de su abanderado presidencial se hará en su momento y en su circunstancia, impide que el “tapado” pueda desde ahora influir para que no sólo se fragmente la alianza con Nueva Alianza, los Verdes y el PES, sino que se consolide y se formalice en aras de mantener el poder.

A veces se piensa que la idea que prevalece en Los Pinos es que haya un relevo terso en el cambio de gobierno y no en mantener el poder. En vigilar que la alternancia ocurra por los cauces institucionales y pacíficos, tal como ocurrió cuando Ernesto Zedillo le pasó los bártulos a Vicente Fox.

Habría que esperar hasta el último momento en el que, ya con candidato, el PRI de un viraje de 180 grados y regrese al camino de la reconciliación con sus aliados que, como buenos compañeros, han estado en las buenas y en las malas. 

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