Opinión

Se deteriora el sistema de precios en México

21 noviembre 2017 11:47
 
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Canasta básica

La Cámara de Diputados aprobó el pasado 14 de noviembre diversas modificaciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor que faculta a la autoridad imponer más controles de precios por condiciones meteorológicas, fenómenos naturales o sanitarias en defensa del consumidor. Esto, que parece una acción en beneficio de la población más necesitada, en realidad perjudica al sistema de precios y puede terminar perjudicando al sector que más lo requiere y que dispone de menos recursos, al distorsionar al sistema de precios como asignador de los recursos.

La mejor defensa que pueden tener los consumidores es propiciar la mayor competencia en los distintos mercados, para que sean los oferentes y fabricantes los que compitan entre sí para ofrecer los mejores productos a los precios más bajos posibles, así como fomentar la reducción de los distintos costos. El tener mayores controles de precios, en un entorno en donde se incrementen los costos invariablemente se traduce en escasez y en mayores precios en el mercado negro, es decir, en aquel que no pueden controlar las autoridades.

Los controles de precios que pretenden ayudar a los consumidores es el camino que han seguido distintas naciones como sucede en la actualidad en Venezuela, Corea y Cuba y anteriormente en los países de Europa Oriental y China Comunista. La experiencia nos muestra que este camino se ha traducido en grandes hambrunas, aunque su objetivo fue ayudar a la población, sobre todo a la más necesitada.

La humanidad ha seguido tres grandes esquemas económicos para resolver el problema de la escasez, a lo largo de los siglos y milenios, que son:

1. La tradición, que consiste en producir y distribuir los distintos productos y servicios de la misma manera en que se ha hecho en la antigüedad. Bajo este esquema se fabrica y produce como lo hacían los padres, los abuelos y los tatarabuelos y se reparten los beneficios como sucedía con los antecesores. Una persona es comerciante o agricultor, noble o esclavo porque así siempre ha sido y se siguen los mismos esquemas productivos sin cambios relevantes. Este esquema es parecido al de usos y costumbres que se sigue en algunas partes de nuestro país y en otras naciones de África y Asia en la actualidad.

2. El sistema de mando en el cual una autoridad, un dictador o un gobierno indica cómo se debe de producir y qué le toca a cada quien. Permite pocos cambios, es muy restringido y no propicia innovaciones productivas.

3. El sistema de precios o de mercado en donde las variaciones en los precios de los productos indican a los productores y oferentes qué se debe de entregar en el mercado obedeciendo cambios en los deseos de los consumidores y en la disponibilidad de los recursos y de los productos. Además indica a los consumidores la existencia o abundancia de los productos y servicios.

Aunque no existen sistemas económicos totalmente puros, se considera que este último es el único compatible con la libertad de las personas para trabajar y consumir lo que prefieran. Por lo mismo, es el único compatible con el sistema político de democracia.

Por otro lado, el esquema de mando es en el cual un burócrata puede decidir a qué precio vender los distintos productos y por lo mismo qué cantidad ofrecer en los mercados, con qué margen de utilidad o de pérdida trabajar y en qué zonas distribuir y a quién entregar los productos y servicios. El mismo otorga un gran poder a los funcionarios públicos y propicia la corrupción.

México había ido saliendo de este esquema que ocasionó tantos problemas en el pasado; sin embargo, disposiciones legales como la anterior, que se presentan como solución al problema económico del país, en realidad pueden agravar más el proceso productivo.

El sistema de precios libres y de mercado ha permitido el avance de la humanidad en los últimos siglos y los actuales descubrimientos en ciencia y tecnología.

La disposición comentada, aunque parece pequeña y de poco impacto, en realidad puede resultar en un grave retroceso para la economía y podría cambiar la dirección del país.

* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

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