Opinión

Se confirma el crecimiento en el
primer trimestre

 
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FMI recortó la perspectiva de crecimiento de la economía mexicana. (Bloomberg)

El Inegi dio a conocer ayer que la economía mexicana mantuvo su crecimiento al inicio del año, tal y como lo mencionamos en esta columna hace varias semanas. En los primeros tres meses de 2017 el Producto Interno Bruto creció 2.6 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior, una vez eliminado el efecto de la estacionalidad. El único sector que tuvo contracción fue el de minería y petróleo, que se redujo 10.8 por ciento en el trimestre, después de que cayó 6.4 por ciento en promedio en todo el año anterior.

Viendo las estadísticas por el lado de la oferta o producción se tiene que las actividades primarias (en donde se encuentra la agricultura, los sectores pecuarios, forestales y de pesca) tuvieron un incremento anual de 6.6 por ciento; por su parte las industrias manufactureras subieron 4.8 por ciento; el sector terciario o de servicios se incrementó 4.8 por ciento, destacando el sector financiero con un incremento real de 9.5 por ciento, información en medios masivos con un aumento de 5.3 por ciento y el sector comercio subiendo 3.3 por ciento, entre otros.

Todavía no se cuenta con las estadísticas de la parte de la demanda para el primer trimestre de 2017, pero ya se publicaron los datos correspondientes al año pasado, en donde destaca que el mayor dinamismo corresponde al consumo privado, con un incremento promedio para todo 2016 de 2.8 por ciento, mientras que el consumo público se elevó en 1.6 por ciento. Por su parte, la demanda externa, es decir de las exportaciones, creció en 2.0 por ciento y seguramente será mayor en el primer trimestre del presente año.

El último componente de la demanda agregada, que es la formación bruta de capital fijo (o inversión) tuvo un comportamiento dispar, ya que la privada aumentó 2.2 por ciento, mientras que la pública disminuyó 9.3 por ciento con respecto a 2015. Hay que enfatizar que ambas inversiones son complementarias, ya que la privada requiere de infraestructura para poder llevarse a cabo, por lo que la caída de la inversión pública impide un mayor dinamismo de toda la economía.

Son varias las causas que explican este crecimiento económico al inicio del año, que contrasta con el pesimismo prevaleciente en los últimos meses del año pasado, destacando las siguientes:

1) El nuevo gobierno norteamericano no ha podido llevar a cabo varias de las amenazas que se anunciaron contra el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México, así como la “expulsión de millones de mexicanos” debido al Estado de derecho que existe en aquel país. Por ejemplo, existe un proceso legislativo con fechas establecidas para la renegociación del TLCAN, lo cual hace muy difícil terminarla antes de un año. A mediados de 2018 las campañas políticas estarán en su apogeo, tanto en México (la presidencial y el Congreso) como en Estados Unidos (varias estatales y para elegir a los representantes y una parte de los senadores federales), lo cual modificará las prioridades políticas. Lo anterior reduce la probabilidad de llevar a cabo cambios muy drásticos al referido acuerdo comercial en el corto plazo, por medio del cual empresas de los dos países se siguen beneficiando.

2) Sin embargo, la incertidumbre elevó el tipo de cambio de manera importante, lo que benefició a los exportadores, al sector turístico y al maquilador entre otros. Además, el encarecimiento en pesos de los productos importados ha modificado los hábitos de consumo dándose preferencia a los productos nacionales.

3) Se tiene una mejora relevante en las finanzas públicas, lo cual ha reducido la demanda crediticia del gobierno, liberando así recursos financieros para el resto de la economía. Esto ha permitido que se incremente el crédito a las empresas y particulares, fomentando el crecimiento económico.

4) Las campañas electorales siempre tienen un efecto positivo en el consumo, al elevarse el gasto, sobre todo en sectores como los medios masivos de comunicación. En este caso es todavía más relevante por la fuerte competencia política que existe entre los candidatos en los estados donde habrá elecciones.

Un aspecto negativo del actual entorno es la presión inflacionaria que la demanda está generando en el país. De continuar subiendo los precios por arriba de lo previsto es probable que el Banco de México prosiga con su política de mayores tasas de interés, perjudicando el dinamismo económico en el corto plazo.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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