Opinión

¿Se acaba el TLCAN?

 
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ME TLCAN. (Especial)

El continuo endurecimiento de los objetivos de Estados Unidos para el TLCAN parecería sugerir que terminar de manera unilateral con el acuerdo (salirse) es un escenario que no puede descartarse. Es cierto que tal endurecimiento debe entenderse en una lógica de negociación agresiva; sin embargo, los negociadores de Estados Unidos (EU) se arriesgan a ir demasiado lejos y quedar encerrados en el muy delimitado perímetro de sus exigencias a sólo tres rondas de la conclusión de las renegociaciones. ¿Qué tan probable es la salida de EU del TLCAN y qué tan malo sería para México? A continuación algunas reflexiones.

Comienzo por refrendar mi opinión de que el término o salida del TLCAN por parte de EU no es el escenario de mayor probabilidad. Esto debido a varios factores. A continuación cuatro.

Primero, comienzo por recordar un punto clave: de ser el TLCAN tan indeseable para la economía de EU, su actual administración ya lo habría denunciado y encarrilado en un proceso de salida del acuerdo.

No lo ha hecho. En cambio, subrayo el hecho de que la estructura productiva instalada a lo largo de Norteamérica (en especial en el territorio estadounidense y mexicano) no conoce fronteras desde hace años y se acomoda en una lógica de máxima competitividad. Así, el súbito término del TLCAN (o salida de EUA) llevaría al sector industrial manufacturero en Norteamérica a claros subóptimos productivos, menor rentabilidad e inferior competitividad internacional.

Segundo, y en la misma línea, no debemos olvidar que una de las principales fuentes de bienestar del consumidor (elector) norteamericano es el acceso a un mercado de bienes importados diverso, de alta calidad y de bajo costo. Tales atributos se han logrado en buena medida debido a la integración comercial y productiva en Norteamérica.

Tercero, por el lado de la oferta, y similar a lo que ocurre en México, el TLCAN ha beneficiado no sólo a grandes empresas estadounidenses sino también a una extensa red de proveedores de tamaño medio y pequeño, de los cuales penden empleos y bienestar.

Cuarto, una Norteamérica sin TLCAN y bajo la Organización Mundial de Comercio no ubicaría a los actuales socios comerciales regionales en una mejor 'solución' o condición. Por el contrario, los colocaría en un mundo más burocrático, menos flexible y más caro.

No obstante todo lo anterior, no podemos descartar 'accidentes'. El endurecimiento de posturas por parte de EU restringen por definición el espacio de negociación, lo mismo que la contundencia de México y Canadá en el rechazo a dichas posturas. En un campo de intercambio de propuestas cada vez más reducido, las soluciones de 'esquina' o impensables ganan probabilidad.

En un escenario de riesgo como el arriba descrito (el TLCAN sufre un 'accidente'), sin duda la realidad se vuelve difícil para los tres países de Norteamérica. El caso de México es especialmente sensible dada la fuerte contribución de las exportaciones manufactureras y la inversión al crecimiento económico local. En un entorno así, vale la pena preguntarse a dónde llevaría a México el fin del TLC con Norteamérica en el largo plazo.

Opino que vale la pena recordar que, en el largo plazo, la fortaleza del sistema financiero local, la 'despetrolización' de las finanzas públicas, la contención de la deuda pública y la liberalización del sector energético (entre otros), han surgido como respuesta a otro tipo de 'accidentes'.

¿Sería entonces que un 'accidente' en el TLC podría apuntar en la dirección de una economía más diversificada tanto a nivel comercial como de inversión? Sin duda vale la pena preguntárnoslo. Por lo pronto, continúo del lado de los que creen que el TLCAN tiene vida todavía.

Doctor en economía especializado en análisis macroeconómico y de mercados con amplia experiencia en el sector financiero y la academia.

Twitter: @joelvirgen

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