Opinión

Regulando nuevos mercados

 
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Bitcoin (Bloomberg)

Cuando aquellos que rondamos los 40 lleguemos a la vejez, es probable que nos cuide un robot, tomemos medicinas fabricadas ad-hoc y paguemos en bitcoins.

Al menos eso es lo que vislumbra un reciente libro escrito por Alex Ross, un experto en innovación (The Industries of the Future, Simon and Schuster, 2016), y que a partir de interesantes ejemplos establece que este futuro se acerca rápidamente. La visión es atractiva considerando que el autor trabajó con Hillary Clinton cuando ella ocupaba el cargo de secretaria del Departamento de Estado, asesorándola para resolver conflictos internacionales a través de la tecnología.

Los autos que se manejan solos, las cirugías a través de máquinas y los pagos con una pulsera, por citar algunos ejemplos, ya son una realidad que está alterando las industrias en todo el mundo. Ya no es ciencia ficción, las computadoras están aprendiendo a pensar, realizando operaciones humanas, diagnosticando enfermedades, haciendo contratos o calificando exámenes.

Los avances tecnológicos y los nuevos mercados presentan importantes desafíos y riesgos en diversos ámbitos. En el futuro, las amenazas a la seguridad de las naciones se incrementarán de manera importante por los avances tecnológicos. Si hoy la red eléctrica o el abasto de agua fueran comprometidos por un ataque tecnológico, ciudades enteras o países completos podrían sufrir consecuencias inimaginables. Esto genera enormes retos de política pública en términos de seguridad, privacidad, protección al consumidor y competencia.

Por ello, las implicaciones en materia de regulación y competencia económica son muy relevantes. Los reguladores tienen que ser muy cuidadosos para evitar consecuencias no deseadas de su intervención o por el contrario, de su inacción en estos sectores. Se deben de prever las consecuencias de regular mercados dinámicos y entender sus características especiales. Se debe cuidar no caer en errores de sobre-regular y afectar negativamente a la innovación o establecer barreras artificiales que beneficien a las empresas incumbentes. Por el otro lado, es crucial prever las barreras que se pudieran generar, el control y acceso a ciertos insumos, o los abusos que pudieran presentarse por parte de empresas que, aprovechando los avances tecnológicos, pudieran llegar a tener poder de mercado e incentivos para evitar la competencia.

Actualmente varias jurisdicciones están atajando estos retos regulatorios de diversas formas. Países importantes han iniciado investigaciones para determinar si las grandes empresas de reservaciones en línea de hoteles o transporte están abusando de su poder de mercado. Mientras algunos países prohíben UBER otros lo promueven. Rusia acaba de sancionar a Google por prácticas monopólicas; la Unión Europea, Brasil, y muchos países más tienen investigaciones de esta empresa. Las nuevas tecnologías están cambiando la relación entre los proveedores, plataformas y consumidores. En estos mercados, muchas veces ni siquiera se paga directamente por el consumidor, incluso en algunos casos el origen del poder de mercado se refleja en la cantidad de datos demandados y que posteriormente son explotados y los efectos que se generan al controlar enormes redes de información.

En este contexto, el desafío regulatorio no sólo es cómo se debe regular sino también quién debe hacerlo. Por ejemplo un solo avance tecnológico en el mercado financiero podría ser objeto de regulación para varios reguladores como podrían ser Banco de México, la Secretaría de Hacienda, CNBV, CONDUSEF, PROFECO, COFECE O IFT al mismo tiempo, dentro de sus respectivos ámbitos de atribuciones.

La creatividad y la innovación son lo que genera los grandes avances en las economías. El desafío hoy más que nunca es para las empresas en innovar y desarrollar nuevos y mejores productos y servicios pues enfrentarán competencia de lugares que nunca imaginaron como lo pueden ver hoy los hoteleros, los taxistas o las librerías. Como bien lo demostró Darwin, la cuestión será adaptarse o extinguirse. En los mercados del futuro las oportunidades son inmensas, los retos igual de importantes para todos.

El autor es autoridad Investigadora COFECE.

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