Opinión

De reformadores a recortadores

 
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Videgaray-Carstens.

Las decisiones anunciadas hace unos días por los titulares de Hacienda y del Banco de México (Banxico) configuran un nuevo ciclo recesivo en la economía y demuestran que el tan presumido “Presupuesto base cero” nunca existió.

Luis Videgaray y Agustín Carstens informaron que el Banxico suspende la venta de dólares destinada a dar liquidez al mercado bancario; que se incrementa la tasa de interés objetivo en 50 puntos base para quedar en 3.75 por ciento; y un recorte presupuestal por 132 mil millones de pesos en el gasto público. Estos recursos serán cercenados a Pemex (100 mil millones), la CFE (2.5 mil millones) y diversas dependencias del gobierno federal (29.5 mil millones).

La realidad se impone nuevamente frente a las mentiras de las reformas estructurales y sus milagros.

Banxico suspende la venta de dólares tras haber utilizado más de 20 mil millones de dólares de las reservas internacionales para atemperar, sin realmente conseguirlo, el mercado cambiario. Esa sangría de las reservas, que representa casi el doble del recorte que se aplicará a Pemex, no impidió la fuga de capitales ni una devaluación que ya llega a 30 por ciento.

Subir las tasas de interés encarecerá los créditos y afectará la inversión y el consumo. De ahí que es previsible, según analistas, que el crecimiento económico sea menor al registrado en 2014.

Aunque el Banxico insiste en que la inflación se mantiene a la baja, los números de enero pasado indican ya un repunte, y es posible anticipar que la paridad peso-dólar pegará a sectores que dependen en buena medida de importaciones, como el farmacéutico, el de telecomunicaciones y el de alimentos.

Las autoridades financieras del país hacen malabarismos verbales para tratar de explicar lo inexplicable.

Echaron las campanas al vuelo porque la reforma energética daría “autonomía de gestión” a Pemex.

¿Cuál puede ser la autoridad de José Antonio González Anaya si a dos semanas de su llegada al cargo pasan a tijera a la empresa que supuestamente dirige? ¿Cuál es el papel del consejo de administración? El ridículo que les construyen en Hacienda, y nada más.

Como el recorte no les basta, anuncian la venta de activos de Pemex para tener liquidez durante el año que corre. Dicho de otro modo: están vendiendo Pemex a pedazos.

Resulta indignante, por otro lado, que se anuncien recortes en diversas dependencias mientras el despilfarro y el manejo deficiente de los recursos continúa siendo el sello del gobierno.

En el ejercicio fiscal de 2014, por poner un ejemplo, la Auditoría Superior de la Federación detectó 42 mil 702 millones de pesos sin solventar. Solamente la Sedesol registró un hoyo financiero de mil millones de pesos en recursos sin comprobar.

Ahora bien, ¿son los recortes la medicina correcta? O, más aún, ¿el medicamento se administra en realidad?

El año pasado se aplicó, dijo el gobierno, un recorte por 124 mil 600 millones de pesos. Sin embargo, el gasto efectivamente ejercido fue superior incluso al aprobado por la Cámara de Diputados. ¿Dónde estuvo el ajuste?

El gasto total ejercido fue superior al aprobado en 197 mil millones y 321 mil millones arriba del ajustado.

El gasto programable, al que se supone se aplicó el ajuste, superó en 456 mil millones de pesos al aprobado y en 580 mil al ajustado.

Hacienda sostiene que el mayor gasto se debió a que los ingresos superaron a lo previsto y a que el gasto no programable, especialmente el costo de la deuda, fue menor a lo esperado. Es cierto. Pero los recursos excedentes no se usaron para disminuir los requerimientos financieros, es decir, para tener un menor endeudamiento. Quizá con ello la situación financiera actual sería menos crítica.

Es preciso subrayar que Hacienda podría estar subestimando los ingresos con la finalidad de que, al ser éstos mayores, contar con manga ancha para manejarlos discrecionalmente.

Tres dependencias (Comunicaciones, Semarnat y Educación) absorberán el mayor peso del recorte (62.9 por ciento).

Mientras el gobierno se niega a eliminar los bonos y otros privilegios de la alta burocracia, afecta severamente programas como financiamiento a microempresarios y mujeres del campo, las estancias infantiles para madres trabajadoras y la infraestructura social del sector educativo.

La autora es senadora de la República.

Twitter: @Dolores_PL

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