Opinión

Lecciones de economía

 
1
 

 

uber

Gil no sabe nada de economía de mercado, ni ha estudiado a Adam Smith, pero tiene nociones de la ética como programa de la voluntad: lo que está bien y lo que está mal. Cobrar nueve veces más caro un producto que se necesita durante una crisis está mal. Y eso hizo la empresa Uber. Al final del principio, la empresa reembolsará los abusos a sus clientes. Lo que no podrá reembolsar es la imagen que ofreció de sí misma: hay que ganar dinero, aunque pisemos cadáveres. Por estas razones, el director general de Uber CDMX, Roberto Fernández Castillo, envió a los suscriptores de Uber una carta disculpándose por el abuso: “entiendo la sorpresa y la frustración que experimentaste por los altos precios que alcanzó el servicio en algunas zonas de la ciudad durante el doble Hoy No Circula. Esta fue una medida que llevó a nuestro modelo a una difícil situación difícil de prever, jamás vista en ninguna de las ciudades donde operamos”. Ajá, el modelo del modelo del modelo.

MANOTAZO
Gil ha visto en la escena de la crisis ambiental de la Ciudad de México una vez más la conveniencia de que el Estado regule y evite las zarandajas de que la ley de la oferta y la demanda es la diosa intocable, como si tuviéramos que ser Hobbes para entender que todavía hay algunas cosas que están por encima de la economía de mercado.

El jefe de Gobierno y sus enviados mandaron llamar a los señores de la empresa privada, les dieron un pescozón y se acabó el problema, Uber devuelve las ganancias que produjo el abuso descomunal. Gilga oye un murmullo, algunos itamitas desgarran sus vestiduras, ayes de desesperación, gritos inflamados: populista ignorante, hijo de Liópez, enemigo de la libertad.

Gamés caminó sobre la duela de cedro blanco y dio una orden perentoria: comuníqueme con Hayeck, y si no se encuentra páseme al mismísimo John Maynard. ¿John? Tus muchachos se han vuelto locos otra vez, les pica la mosca y confunden los manuales de economía con las formas de gobernar. Deja lo que estés haciendo y regresa, haces falta John, aquí hasta el más chimuelo masca rieles. ¿En la Bolsa Mexicana de Valores? No, John, ahí no se puede hablar. ¿Qué te parece en el Metro Pantitlán a las siete de la mañana? Ahí nos vemos. Gracias por tomar la llamada. Au revoir.

FOX IN LOVE
Al expresidente Vicente Fox nadie le ha explicado que cuando se beben algunas copas, lo primero que se guarda en el cajón es el celular. Este acto de grave seriedad evita la entrada a tuiter con el Son de la Negra: ¡ojos de papel volandooo!... que la quiero ver aquí, con su rebozo de seda que le traje de Tepic.

Era el cumpleaños de Marta, y Vicente, ustedes lo saben, se pone querendón. Gil imagina la reunión: Martita, ¿quién la quiere? Y venga un tequila y luego otro y ya entrados en gastos voy a subir un tuit donde se diga la verdad, toda la verdad sobre Trump: “Marta. I love you and your birthday. Precisely because you are mexican. Viva México”. Y que traigan otro tequila para decirle a ese Trump lo que se merece: “You Trump, we don’t like you. We are proud to share the party with mostly Americans that love MX”. Y que me traigan otro tequila porque amo a Marta: “Trump: celebrating Martha’s birthday. Guess where? Cancún, and you will never be invited. You are not welcome”. Ya me siento un poco cansado Marda, ¡Mardaa! Inche Trump. Ofende a the nation.

Señora Marta: la próxima vez que su esposo se tome sus tequilas, le pide el celular y lo guarda en el cajón.

¡Mardaaa! ¿Has visto mi eléfono? Voy a poner en su lugar ¡a Feglipee!

Vicente, un Alka Seltzer y a dormir. Te pones la piyama, te lavas los dientes y a la cama.

La cuenta de Vicente Fox tiene 309 mil seguidores, no es poca cosa. Gamés sigue a Fox y espera algo interesante para el verano, algo como él: elocuente, fluido, conceptual.

La máxima de Francois de la Rochefoucauld espetó en el ático de las frases célebres: Si en los hombres no aparece el lado ridículo es que no lo hemos buscado bien.


Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
iTome un Uber
Islandia con Liópez
Perpetuo silencio