Opinión

La renegociación del TLCAN para Estados Unidos

 
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Robert Lighthizer

El funcionario más importante en asuntos comerciales de la administración Trump abrió el pasado 16 de agosto la primera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con una agresiva crítica al acuerdo, declarando que éste ha “fallado fundamentalmente a muchos, muchos estadounidenses” y prometiendo buscar cambios “mayores” en lugar de sólo retoques marginales.

“No podemos ignorar los enormes déficits comerciales, la pérdida de empleos manufactureros, las empresas que han cerrado o se han mudado” dijo el funcionario.

Las palabras de apertura del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer contrastaron mucho con el lenguaje amistoso utilizado por la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, quien llamó al TLCAN un “motor para la creación de empleos y crecimiento económico”; y las del Secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, quien dijo que el acuerdo ha fomentado la harmonía continental.

A pesar de las duras palabras del USTR en su discurso de apertura, las declaraciones de funcionarios mexicanos que asistieron a Washington a la primera ronda de negociaciones, así como de varios de los líderes empresariales que acompañaron en el “cuarto de junto”, han sido muy optimistas, diciendo que no ha habido sorpresas hasta ahora y que es natural que así empiecen las negociaciones; que conforme el proceso avance veremos cómo se logran puntos de acuerdo. En otras palabras, no se perciben mayores riesgos por la renegociación.

No obstante este optimismo mexicano, es necesario hacer un análisis de lo que algunos columnistas de la prensa independiente estadounidense dicen respecto al discurso de Lighthizer, los motivos y las mañas de Estados Unidos, así como los temas que consideran más álgidos.

En una columna de Roger Jordan fechada el pasado 19 de agosto y titulada “La Administración Trump le apuesta a una posición comercial de línea dura en el arranque de las negociaciones del TLCAN”, se menciona que en la conferencia de prensa posterior al primer encuentro con los negociadores de Canadá y de México, Lighthizer sin rodeos expuso el enfoque agresivo de la administración Trump de “Estados Unidos primero (America First)”, el cual busca establecer un bloque comercial proteccionista dominado por los Estados Unidos.

Lighthizer alabó la agenda económica nacionalista de Trump y dijo “quiero ser claro: él (Trump) no está interesado en un simple retoque de algunas cuantas provisiones y un par de capítulos actualizados. Sentimos que el TLCAN ha fallado fundamentalmente a muchos, muchos estadounidenses y necesita una mejora sustancial.”

De acuerdo al columnista, la dura retórica que ahora se observa y el objetivo principal de esta agenda proteccionista y nacionalista que se busca por parte de Trump no son México y Canadá, sino los rivales geopolíticos y económicos de Washington: China y Alemania.

Esto está subrayado en los objetivos principales de Estados Unidos para la renegociación, los cuales incluyen la adopción de medidas para protegerse de la manipulación cambiaria, la preocupación por el tema de empresas del estado y los subsidios gubernamentales para ciertas industrias.

Lighthizer también dejo en claro el miércoles 16 que un esfuerzo concertado sería realizado para incrementar el porcentaje de un producto que debe ser manufacturado en Norte América para que pueda gozar de preferencia arancelaria, lo que se conoce como reglas de origen. A este respecto cabe señalar que el USTR puso sobre la mesa la posibilidad de que se establezcan reglas de origen por país, y no comunes a todos los países miembros, lo cual es algo que jamás ningún acuerdo comercial había contemplado.

Jordan agrega que todas estas medidas están dirigidas a China. Trump reiteradamente ha denunciado a Pequín de ser un manipulador de su moneda y ha iniciado investigaciones por el supuesto dumping de acero en el mercado estadounidense. Por su parte, el ajuste deseado en el tema de empresas propiedad del estado tiene como principal objetivo evitar que empresas chinas accedan a las oportunidades de inversión que se ofrecen en Norteamérica.

En este sentido, funcionarios de Estados Unidos han acusado a México de no tener los debidos controles para la verificación de reglas de origen, de manera que se exportan al vecino del norte productos supuestamente “Hechos en México” que no cumplen con el porcentaje de contenido regional beneficiando a empresas chinas y asiáticas.

Pero todo esto lejos de ser una estrategia defensiva, Trump y Lighthizer esperan que el nuevo TLCAN siente las bases para la proyección del poderío económico estadounidense en el mundo, y en especial en la región Asia-Pacífico y en Europa, que han sido grandes beneficiados del TLCAN vía las importaciones de bienes intermedios que realiza México.

De acuerdo con Roger Jordan, es verdad que existen conflictos por el descarado intento de Trump de renegociar el TLCAN en favor de los intereses de las empresas estadounidenses, pero “es un hecho que el imperialismo canadiense y la clase gobernante de México están de acuerdo con la agenda proteccionista de Trump.”

En el caso de Canadá, sus negociadores están de acuerdo en asumir una posición más hostil contra China y otros rivales potenciales para permitirle a Trump proclamar una victoria en las negociaciones.

De acuerdo con el diario Globe and Mail, el periódico de la élite financiera de Canadá, el estar de acuerdo con medidas más astringentes para prevenir el acceso a mercado a los bienes producidos fuera de la región del TLCAN le permitiría a Trump presentar esto a su base electoral como una victoria y eliminaría la necesidad de adoptar cuotas a la importación de bienes manufacturados, una provisión que hasta ahora Lighthizer parece favorecer.

El mes pasado, después de la publicación por parte del USTR de los objetivos de la negociación del TLCAN, los funcionarios mexicanos señalaron que podrían aceptar tal estrategia. Se sugirió que el gobierno mexicano estaría dispuesto a permitir controles más estrictos a la importación porque le permitiría expandir su capacidad de producción de bienes electrónicos en lugar de importarlos de China.

Sin embargo, subsisten divisiones significativas internas entre los tres países que podrían obstaculizar la negociación. Lighthizer ha insistido en que Washington quiere eliminar el déficit comercial con México, mientras que los Estados Unidos y Canadá están ansiosos de aprovechar las oportunidades que se abrirán en el sector energético mexicano.

Otro punto de conflicto surge de la intención de la administración Trump quiere eliminar el mecanismo de solución de controversias, referido como capítulo 19. Bajo esta regulación, un panel binacional de jueces emite un fallo vinculante respecto a disputas relacionadas con temas de comercio o inversión entre países miembros del TLCAN. A este respecto el gobierno canadiense ha dicho que en caso de que se pretenda eliminar este capítulo, entonces Canadá se opondría al tema de la implementación de reglas de origen a nivel nacional.

Ahora, respecto a la ética negociadora de Estados Unidos, considero que vale la pena comentar brevemente el artículo de Joan Bryden Hamilton, publicado el pasado 19 de Agosto, y titulado “EE.UU. da señales de que la agenda de Trump de ´Buy American´ no es negociable en el TLCAN”. En éste se menciona que los Estados Unidos están mostrando que la promesa del presidente Trump de promover agresivamente la agenda de “comprar estadounidense, contratar estadounidense (Buy American, Hire American)” no está abierta a discusión en el TLCAN.

Mientras que por una parte la administración Trump está siendo presionada por México y Canadá para que reduzca las reglas del “Buy American” para contratos públicos, y por otra parte, es presionada por los políticos estadounidenses para elevar el “Buy American”, la administración casi desapercibidamente emitió un recordatorio de que lo está trabajando en un camino por separado.

El gobierno estadounidense recientemente publicó un aviso solicitando comentarios públicos respecto a los costos y beneficios de los acuerdos comerciales en la operación de las leyes de “Buy American” en las compras gubernamentales, el cual apareció justo cuando los negociadores estaban reunidos en Washington para la primera ronda de negociaciones del TLCAN.

Esto se deriva de una orden ejecutiva firmada a principios de año y está diseñada para hacer el máximo uso de las reglas del “Buy American”. La orden instruye a los departamentos gubernamentales a que realicen estudios en un lapso de cinco meses y que se entregue un reporte al presidente el 24 de noviembre y el reciente aviso está ahora solicitando comentarios públicos respecto a este reporte.

Desde luego que todo esto obedece a una estrategia deliberada del USTR ya que ahora los negociadores estadounidenses del TLCAN tienen un pretexto perfecto para ya no poder discutir el tema de compras de gobierno mientras que el proceso de consulta esté abierto. Los miembros del gabinete de Trump discutirán los comentarios recibidos y presentarán el reporte al presidente el 24 de noviembre.

Esto es relevante porque tanto Canadá como México quieren expandir las obligaciones de compras de gobierno en el TLCAN, dándole a sus empresas mayores oportunidades para participar en los grandes contratos del gobierno estadounidense, particularmente en proyectos de infraestructura en los niveles estatales y locales en los cuales ahora no se contempla.

A manera de conclusión solo agregaría que si bien el escenario general de la renegociación hasta ahora pinta bien, es importante que quede claro que es lo que hay detrás de las intenciones estadounidenses, en el sentido de evitar que China siga siendo el cuarto socio del TLCAN, algo que me parece bastante sensato.

Hay que tener presente que nuestro vecino del norte no dará su brazo a torcer tan fácilmente y que se regirá por los principios del “Buy American”, ante tantas derrotas del presidente Trump están ávidos de un triunfo. Y en este sentido es muy preocupante el tema de querer establecer reglas de origen a nivel país y no a nivel regional.

Por su parte, la forma en que mañosamente cerraron la discusión del tema de compras gubernamentales también preocupa. Estaremos atentos a lo que se publique el lunes 21 de agosto respecto a los resultados de esta primera ronda de negociaciones, aunque ya vamos enterándonos mejor de las verdaderas intenciones de Estados Unidos.

* El autor es director general GAEAP.

Twitter: @alejandrogomezt

Correo: alejandro@gaeap.com

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