Opinión

La democracia y el populismo

 
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Asistimos a un momento crítico para la democracia liberal, el modelo de gobierno que en los últimos lustros ganó presencia en el mundo, está en un momento difícil.

Las oleadas migratorias hacia Europa despertaron los sentimientos xenófobos, racistas y nacionalistas que anidaban en algunos sectores de la sociedad, pero fueron sobre todo los efectos de la globalización económica los que tanto en Europa como en Estados Unidos de Norteamérica hicieron resurgir los movimientos políticos adormecidos en los años de bonanza económica, de estabilización política, de paz y de beneficios sociales otorgados por el Estado de bienestar surgido en la posguerra.

Hoy ondean banderas de lucha contra la migración que ha traído a los países receptores no sólo mano de obra barata que compite con la fuerza laboral local y presión a los salarios a la baja, también cultura, valores, costumbres y religiones que irrumpen en las sociedades del mundo occidental desarrollado desequilibrando su “modo y estilo de vida”, dejando al desnudo también a un sistema político incapaz de gestionar esta realidad; pero la gota que derrama el vaso sin duda es la crisis de 2008, que evidencia la fragilidad del Estado para controlar a un poderoso capital financiero especulador que aparejado a la globalización de bienes manufacturados y a los intercambios comerciales ha traído como resultados una grave desigualdad social y pobreza, no sólo en los países “maquiladores”, sino también en sus países de origen, creando grandes masas de desempleados y/o gobiernos endeudados que para mantener el nivel de gasto en infraestructura y social por derechos adquiridos o presiones sociales y políticas ha generado presiones al modelo tradicional de gobernar, amén de hacer evidente la cauda de intereses entre la “casta gobernante” y el gran capital, como resultado de todo ello, nuevos actores políticos se han hecho presentes, llevando el discurso de la defensa del “pueblo” como elemento homogéneo, frente a la corrupción, impunidad e ineficiencia de las élites dominantes, en donde se incluye obvio a las “clases gobernantes”.

Ha resurgido pues como fenómeno político global el populismo, en unos países con un discurso más hacia la “izquierda”, como en América Latina, Grecia y España con Podemos, pero en la mayoría a la “derecha”, que al ir avanzando en espacios de poder ha llegado a la Presidencia de Estados Unidos de Norteamérica poniendo en crisis al modelo de democracia liberal como hasta hoy la hemos conocido.

Cada país está viviendo sus propias circunstancias, y cada uno de ellos con sus historias, grado de desarrollo constitucional e institucional, con su clase política y sobre todo con su ciudadanía, está en la situación de poder dar cauce a su desarrollo político o a la resolución de cambio en sus sistemas políticos.

Debemos hacer un espacio para el análisis de la democracia como modelo, como régimen político en occidente que con la llegada de estos populistas podamos elaborar una alternativa para ver el futuro, no para regresar al momento anterior al quiebre democrático y para poner también en su justa dimensión lo que es la democracia y no exigirle de más.

Es la hora de la reflexión profunda para recuperar la ruta que le permita a la sociedad avanzar a un sistema de libertades, de justicia, de apego estricto al Estado de derecho y a la distribución de la riqueza generada para que, si bien no alcancemos la “ciudad ideal”, podamos edificar sin duda una mucho mejor que la que ya tenemos.

Twitter:@SamuelAguilarS

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