Opinión

Germán Martínez
y "el borrego" sobre su candidatura a la Corte

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German Martinez Cazares, ex presidente nacional del PAN (Cuartoscuro)

Un borrego es aquel rumor esparcido calculadamente para confundir. Como la especie que se echa a andar “tiene lógica”, ésta corre y toma fuerza. Tal cual ha ocurrido con la supuesta candidatura de Germán Martínez Cázares a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, versión que lleva días en los medios.

De buena fuente sé que no está en el ánimo de Martínez Cázares convertirse en candidato a ministro ahora que el máximo tribunal tendrá que sustituir a dos de sus miembros. En términos llanos, que no se ve ahí, ni en el proceso que se discutirá en el Senado, ni en Pino Suárez. Que todo ha sido un borrego, tan sembrado como que hasta ayer a la oficina del expresidente del PAN nadie ha llamado para preguntarle siquiera si aceptaría ser parte de una terna. Cosa que, dicen en su entorno, por respeto a la Corte de ninguna manera consideraría.

El más visible beneficiario de este borrego es el más visible: Raúl Cervantes Andrade, senador de la República y candidato de Los Pinos a la Corte.

Quien haya sacado de la chistera el nombre de Martínez Cázares ha logrado focalizar el debate en lo pernicioso que resultaría que los partidos PRI y PAN se repartan los asientos que quedarán vacantes.

La cosa es que Cervantes Andrade ni siquiera debería ser candidato. Es un senador de la República, cargo que no es renunciable –con sólo notificar podría regresar y ocupar su escaño– y por tanto este expresidente del Senado incumple los requisitos establecidos para el puesto de ministro de la Corte en el artículo 95 de la Constitución, que condiciona el no haber sido, entre otros puestos, senador durante el año previo al día de su nombramiento.

Por tanto, sería muy grave que los hechos confirmen que hay un pacto para que PAN y PRI impongan un ministro cada uno, pero si encima los candidatos que proponen ni siquiera se ajustan a la ley, no queda mucho margen ya para el asombro sobre lo que están dispuestos a hacer en este gobierno, que hace subsecretario de Prevención a un señor que cree que la mejor prevención es la pena corporal de por vida o la pena de muerte.

Por otra parte, el golpeteo no es en realidad para Martínez Cázares, sino para el PAN, lo que deja al PRI en mejor posición para asumir el costo de lo que le pida el presidente Peña Nieto. Esto último ya lo demostró el tricolor con la nominación, sostenida a capa y espada, de Eduardo Medina Mora.

Cosa rara este Partido Acción Nacional de Ricardo Anaya, que en vez de atajar, deja correr el daño que a su organización acarrea la supuesta candidatura de Martínez Cázares.

Anaya ha prometido que los tiempos del Pacto por México han quedado atrás, que ya no más a seguirle los pasos al PRI, que es la hora de la oposición. Si de verdad la palabra de Anaya vale, debería comprometerse con lo que han señalado casi cinco mil personas en la plataforma Change.org, donde se ha demandado una Suprema
Corte #SinCuotasNiCuates.

En ese sitio hacen un llamado al presidente para que las ternas se integren con perfiles profesionales, con amplio conocimiento de la materia y, sobre todo, sin evidentes conflictos de interés. Y al Senado le piden una auscultación real. ¿Es mucho pedir?

Del PRI no extrañaría que intenten imponer a alguien sin perfil, pero ¿perderá el PAN de nuevo una oportunidad para ponerse del lado de la ciudadanía? Son capaces.

Twitter: @SalCamarena

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