Opinión

Estimaciones

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ME. El Paquete Económico de 2016.

Estamos hoy a siete semanas de que acabe el año. Pero prácticamente quedan cuatro de trabajo, porque las últimas, después del 12 de diciembre, la actividad se reduce significativamente. Éste será el tercer año en que las estimaciones de crecimiento económico fallan por mucho. En los tres años, hemos arrancado con proyecciones de 3.0 o 4.0 por ciento de crecimiento, a veces más, para terminar cerquita del 2.0 por ciento.

En el primero, porque el gasto del gobierno se quedó corto, y empezaba la caída de la construcción. En el segundo, aunque el gasto se incrementó, la construcción siguió cayendo, y empezó la de minería. En este tercero, construcción ya no cae, pero minería sí. Y si vemos el comportamiento conjunto de estas dos variables (que representan la mitad de la industria), el crecimiento en los tres años es prácticamente cero.

Los servicios han estado también bastante mal, aunque en este año muestran un crecimiento cercano a lo espectacular. Así, aunque las encuestas de consumidores siguen reportando desconfianza, los reportes de las tiendas indican lo contrario: en octubre, 10 por ciento de crecimiento, tanto en Antad como en Walmart; ventas de autos muy por encima de cualquier pronóstico; y ya verá que en estas siete semanas los electrónicos se colocan muy bien, especialmente cuando se entienda que el apagón analógico sigue.

Gracias a este mercado interno creciente, la reducción en el ritmo de exportaciones manufactureras no ha tenido un impacto tan severo en el índice global. Al final, como le decía, seguimos en el 2.0 por ciento, que no es muy diferente del crecimiento promedio que hemos tenido desde hace décadas. Muchas, no nada más tres como creen algunos.

Pero otra vez hay que estimar, porque siempre se requiere alguna referencia para las estrategias de 2016, y ahora parecería que se apuesta por lo bajo: 2.5 por ciento, algunos un poco más. Porque siguen las dudas sobre el comportamiento externo, que para nosotros es tan importante. ¿Suben o no las tasas en diciembre en Estados Unidos?, ¿se va a quedar su crecimiento en 2.0 por ciento o tendrá algún repunte interesante, como pasó en los últimos años? Lo de China, ¿es nada más desaceleración?, ¿es rebalanceo?, ¿se les van a atorar las deudas? Es muy difícil tener respuestas concretas a estas preguntas.

Es un poco menos complicado identificar tendencias de mayor plazo. Por ejemplo, ya deberíamos entender que la población deja de crecer en el mundo, y que la edad promedio, por lo mismo, seguirá creciendo. Esto implica un menor crecimiento (porque hay menos personas en edad de trabajar), pero también un traslado en consumo hacia generaciones de mayor edad, que compran cosas diferentes.

Según el FMI, el crecimiento del PIB mundial fue de 3.2 por ciento promedio en los años ochenta, y se mantuvo igual en la siguiente década. A partir de 2001, sin embargo, hubo un incremento a 3.7 por ciento anual promedio, que no es cosa menor. Sin embargo, ese crecimiento adicional debió ocurrir al interior de las naciones, porque el comercio internacional se movió de manera diferente. Crecía 4.6 por ciento en los ochenta, se elevó a 7.3 por ciento en los noventa, y en lo que va de este siglo, que es cuando se incorpora China de lleno al mercado internacional, el crecimiento anual promedio del comercio cae a 5.0 por ciento.

Por un lado, esto significa que aún creciendo un poco menos, no estamos frente a expectativas trágicas (como ayer decía Valeria Moy en estas páginas, en referencia a México). Por otro, que las dinámicas internas pueden ser determinantes. Yo sigo creyendo que la trayectoria de mediano plazo de México ha mejorado significativamente, aunque no lo parezca. Ya lo platicaremos.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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