Opinión

Ellos no le echan la culpa a Estados Unidos y crecen

Los datos que evidencian el lento arranque de año continúan publicándose, lo que ha motivado a que más analistas se sumen revisando a la baja la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, aunque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público continúa reacia a disminuir su expectativa y aguarda a que el INEGI publique el dato del crecimiento económico en el primer trimestre de este año para determinar si realiza algún ajuste (algo que veremos a mediados de mayo).

Concretamente, en la semana que concluye el INEGI informó que las ventas al por menor por parte de los establecimientos comerciales reportaron una reducción de -0.3 por ciento en enero pasado con respecto al mismo mes de 2013, lo cual fue ocasionado por los descensos en los subsectores de Tiendas de autoservicio y departamentales, y en el de Enseres domésticos, computadoras y artículos para la decoración de interiores.

La cascada de datos negativos respecto a la economía nacional provocó que la semana pasada, durante su participación en la cumbre económica de Bloomberg en México, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, reconociera que la mayor carga fiscal de este año ha afectado la demanda agregada. Concretamente dijo lo siguiente: “Venimos de un año en el que tenemos lentitud en el consumo privado, en la inversión privada, y en el que además algunas de las medidas de carácter tributario entraron en vigor en enero, que también están generando cierta pérdida de dinamismo en alguno de los componentes del remate agregado”.

De esta manera quedó atrás el discurso en el que la autoridad nos aseguraba que con la reforma fiscal México sentaba las bases para tener mejores perspectivas de crecimiento. ¿Y pues cómo iba a ser esto cierto si cualquier libro de texto de economía dice que las alzas de impuestos ocasionan una caída de la demanda agregada? Pero al menos debe darnos gusto que Luis Videgaray ya por fin reconoció que el alza de impuestos descarriló la marcha de la economía en el arranque de 2014, y que esto no ha podido ser compensado con el aumento del gasto público de más del 20 por ciento en el primer bimestre del año.

En línea con lo que había venido sucediendo las semanas anteriores, en las que diversos analistas rebajaron su perspectiva de crecimiento económico para este año. La semana pasada el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) ajustó a la baja el estimado de crecimiento de México para 2014 de 3.3 por ciento a 3.1 por ciento.

A este respecto el presidente del IMEF, Daniel Calleja, dijo que hay factores externos que influyen en el desempeño económico, como la incertidumbre sobre el comportamiento a nivel global, un mayor retraso en la recuperación de Estados Unidos y el cambio en la política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

Con respecto a lo dicho por el presidente del IMEF, me llama la atención que en el discurso (ya sea oficial o del sector privado) se siga manejando que Estados Unidos es responsable de nuestro bajo crecimiento, y en este sentido diversas autoridades federales, a lo largo de 2013 culparon a nuestro vecino del norte por nuestro bajo crecimiento económico.

Esto carece de sentido, ya que en el 2013 el PIB estadounidense creció 2.4 por ciento, más del doble de lo que creció la economía mexicana, la cual apenas aumentó 1.1 por ciento. Por su parte, de acuerdo a cifras que pueden ser consultadas por quien guste en el Banco de Información Económica (BIE) del INEGI, en el año 2013 el índice de producción industrial de Estados Unidos creció 2.6 por ciento, mientras que el de México cayó -0.6 por ciento; y en enero de 2014 el mismo índice creció en Estados Unidos a tasa anual en 2.9 por ciento, mientras que en México se elevó apenas 0.9 por ciento.

Con estos datos en mente, ya es tiempo de ir borrando del discurso que nuestra debilidad económica se debe a Estados Unidos, y si bien es cierto que sus fuertes tormentas invernales frenaron su consumo en el arranque del año, pues algo deberíamos hacer para depender menos de su crecimiento o de su clima.

¿Por qué no pasa lo mismo con otras naciones? ¿Por qué las naciones asiáticas están atravesando por un buen momento, independientemente de la suerte estadounidense? Y para ilustrar lo anterior someto a su consideración los siguientes datos:

Singapur

En el cuarto trimestre de 2013 su economía se expandió a una tasa anual de 6.1 por ciento por encima del dato del tercer trimestre. De esta manera, en todo el 2013 su PIB creció 4.1 por ciento, por encima del 1.9 por ciento registrado en 2012. La autoridad monetaria de Singapur estima que el PIB crecerá este año entre un 2.5 por ciento y 3.5 por ciento.

Vietnam

En 2013 el PIB se expandió 5.4 por ciento respecto al año anterior, de acuerdo con datos de la Oficina General de Estadísticas. Este dato muestra una mejoría respecto al crecimiento de 5.0 por ciento observado en 2012. El gobierno tiene una meta de crecimiento del PIB de entre 6.5 por ciento y 7.0 por ciento para 2014 y 2015.

China

Durante 2013 el PIB creció 7.7 por ciento interanual hasta llegar a los 9.32 billones de dólares, igual al ritmo del año anterior y ligeramente por encima del objetivo del 7.5 por ciento establecido por el gobierno. Por su parte, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 2.6 por ciento frente al año pasado, por debajo de la meta fijada por el gobierno del 3.5 por ciento. Por su parte, el comercio exterior experimentó un aumento interanual del 7.6 por ciento para ubicarse en los 4.16 billones de dólares. El superávit comercial subió 12.8 por ciento, hasta los 259 mil 750 millones de dólares.

Malasia

Los datos recientes sugieren que la economía malaya está en una posición fuerte. Su PIB se expandió 5.1% en el cuarto trimestre de 2013, por encima del 5.0% registrado en el trimestre previo. En diciembre la producción industrial creció 4.8%. Por su parte, el crecimiento de las exportaciones registró un aumento de 8.0% en diciembre. Se espera que el sector externo sea un pilar de crecimiento durante 2014.

Corea

La producción industrial se expandió fuerte en diciembre, elevándose 2.6 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. El crecimiento de diciembre confirmó que la recuperación en el sector industrial está ganando momentum. Para todo el año 2013, la economía coreana creció 2.8 por ciento, tasa por encima del 2.0 por ciento registrada en 2012. El Banco de Corea espera que la economía crezca este año 3.8 por ciento y para el 2015 el pronóstico es de 4.0 por ciento.

Tailandia

Debido a problemas políticos, la economía de Tailandia creció apenas 0.6 por ciento en el último trimestre de 2013; sin embargo, para todo el año 2013 la economía tailandesa creció 2.8 por ciento, tasa considerablemente menor al 6.5 por ciento observado en 2012. El banco central espera que la economía crezca 4.8 por ciento este año, mientras que analistas privados esperan un incremento de 3.6 por ciento este año y de 4.7 por ciento en 2015.

Queda claro que estas naciones están haciendo cosas bien y en México no. El pobre desempeño económico de México se debe, más allá de lo que ya hemos mencionado sobre la competencia ilegal y desleal, a una cuestión fundamental: los consumidores nacionales están comprando más los productos importados que los hechos en México. Y es que de acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior, publicado por el INEGI el pasado 18 de marzo, en el año 2013 el consumo de bienes hachos en México creció 1.8 por ciento, mientras que el consumo de bienes importados creció 5.8 por ciento, y la tendencia es cada vez más dañina para la planta productiva nacional, ya que en diciembre de 2013 el consumo de bienes importados se elevó 7.3 por ciento a tasa anual.

México debe dejar de echarle la culpa a Estados Unidos y reparar lo que no está funcionando. Qué bueno que Luis Videgaray ya reconoció que su reforma fiscal fue muy dañina para los bolsillos de los hogares mexicanos, ojalá que en base a lo anterior comience a trabajar en fortalecer el mercado interno, y para ello se requiere combatir la subvaluación y el contrabando, así como revisar la estructura arancelaria del país.

El autor de esta columna es Director General del GAEAP
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