Opinión

El-Badri, la OPEP y las tensiones en Oriente Medio


 
El encuentro ministerial del fin de semana en Viena de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se saldó, como se esperaba, con el acuerdo de conservar el techo de producción para el resto del año en 30 millones de barriles diarios, a fin de mantener los precios apenas por arriba de 100 dólares.
Aunque los precios cayeron el viernes 2%, a su nivel más bajo en un mes --el crudo Brent de referencia registró un descenso de 1.80 dólares, para ubicarse en 100.39 dólares el barril en Londres--, la mayoría de los 12 miembros del bloque, encabezados por Arabia Saudí, se mostraron satisfechos con el estatus quo, si bien no descartaron una reunión de emergencia para recortar la producción en el caso de una caída abrupta, que los observadores descartan por el momento.
Para la Unión Europea, sin embargo, el promedio de precios todavía es elevado en vista de la crisis que atraviesa y sobre ese punto habló el secretario general de la OPEP, el libio Abdulá Salem el-Badri, quien aseveró que el costo final se debe a los añadidos y está fuera del control de la OPEP. "Ustedes llenan su tanque con el costo de la gasolina y de los impuestos. Si los gobiernos quieren hacer algo sobre el precio, deberían reducir sus impuestos", expresó El-Badri citado por AP.
No hubo acuerdos, en cambio, acerca de las medidas que puede adoptar la organización frente a la creciente competencia del crudo no convencional (shale) de Estados Unidos y las rivalidades internas que la socavan. La producción norteamericana, que registró 7.4 millones de barriles diarios en mayo, disminuye las exportaciones de la OPEP a uno de sus principales mercados y su capacidad de influir en los precios. La OPEP representa un 40% de la producción global y mientras que Arabia Saudí y sus aliados del Golfo Pérsico pueden adaptarse a precios menores, otros miembros, como Irán, Venezuela y Nigeria, demandan que los precios rebasen los 100 dólares.
Preocupación
"Estamos muy preocupados, no sólo por Nigeria, sino por toda África en su conjunto", manifestó Diezani Alison-Madueke, ministro nigeriano de recursos petroleros, al enfatizar que "África necesita dar salida continua a sus exportaciones, particularmente a destinos importantes como EU".
Como se había descontado, además, El-Badri seguirá en su puesto por la falta de un consenso para reemplazarlo. El secretario general de la OPEP --el iraní Rostam Ghasemi es su presidente-- es la voz oficial del organismo fuera de las reuniones ministeriales y el viernes fracasaron los intentos para elegir en sustitución de El-Badri, en el cargo desde 2007, a uno de los 3 aspirantes, Gholam-Husein Nozari, exministro iraní del petróleo, Mayid El-Munif, un veterano saudita de la OPEP y el irakí Thamir Ghadban. Cornelia Meyer, analista de MRL Corporation, indicó que es comprensible el desacuerdo, ya que Teherán y El Riad están "en una competencia clásica por la hegemonía regional".
Debido a las sanciones de EU y de sus aliados por su presunto plan atómico secreto, Irán ha experimentado una caída en la producción diaria de 4 a 2.5 millones de barriles diarios, a medida que mercados tan relevantes como Japón le cierran las puertas. Los sauditas también rechazan la candidatura de Ghadban, reflejo de la acelerada producción de Irak, un país simpatizante de Teherán que podría, como EU, desafiar en poco tiempo su dominio petrolero.
En un trasfondo más amplio, las tensiones geopolíticas apuntalan los precios elevados y "la OPEP no tiene que actuar porque el mercado lo hace por ella", opinó John Hall, de Alfa Energy, en alusión a la guerra en Siria y el riesgo de que se propague a Líbano, justo cuando el presidente sirio, Bashar el Assad, respaldado por Irán y la poderosa milicia chiíta libanesa del Hezbolá (Partido de Dios), recupera terreno frente a la guerrilla islamista, que es apoyada por Arabia Saudí, Qatar y la OTAN.
Según el diario Asia Times de Hong Kong, la inteligencia alemana revisó sus evaluaciones previas sobre el conflicto sirio, para exponer que ya no es 'inminente' el derrocamiento de El Assad, cuyo ejército, aunque no podrá vencer a los rebeldes, que ocupan la mitad del país, se ha fortalecido considerablemente.