Opinión

Desigualdad: “la nueva” Caja de Pandora


En enero del 2014, especialistas del Foro Economico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) publicaron un reporte sobre los riesgos globales.

Dentro de estos riesgos se destacan, la inseguridad alimentaria, crisis de agua, desigualdad y creciente inestabilidad política. A su vez, se han visto crecientes manifestaciones, infortunadamente, acompañadas de represión, violencia y pérdida de vidas humanas, animadas por esos problemas. Algunos ejemplos que ilustran estos temas son Siria, Ucrania, Brasil, México, Rusia y Venezuela.

Si bien todos estos países tienen contextos culturales distintos, comparten también un común denominador, aunque también creciente en todo el orbe, la desigualdad social. Si bien a lo largo de la historia es común ver que las manifestaciones están principalmente compuestas y convocadas por jóvenes, en las manifestaciones recientes esto es realmente significativo. La gente sale a las calles a demandar mejores condiciones de vida, acceso a servicios médicos, los jóvenes demandan mayor acceso a la educación, así como empleo (sin mencionar lo mal remunerados que son algunos de estos).

Los niveles de crecimiento en las economías parecen no recuperase y en las que lo hacen, los niveles de vida de la población, en general, no mejoran. Empero, año con año la lista de Forbes aumenta en miembros, así como las estratosféricas fortunas de los mismos. Esta creciente desigualdad social está abriendo una “nueva” Caja de Pandora que se ve reflejada en la violencia, a su vez, expresada de diversas formas: represión de los Estados a cualquier manifestación social (al grado de usar armas químicas). Otro ejemplo es la violencia generada por las actividades ilícitas que han cubierto el problemas de desempleo, empero y que han costado demasiadas vidas. Uno mas, la hambruna creciente en el mundo, a pesar de los récords de producción alimentaria que sea han tenido en algunos de los años recientes. Otro de las “males” de la Caja de Pandora es la creciente simpatía que partidos de corte fascista, chauvinista y bélico; o bien las tensas relaciones políticas que países con importantes industrias militares tienen, las cuales detrás defienden oligarquías que nada ayudarán a resolver el tema de la desigualdad y la concentración del ingreso. Baste con mencionar que China se une a la lista de países que han incrementado su gasto en el rubro militar, sin mencionar a Estados Unidos y Rusia.

En el caso de México, desafortunadamente, la desigualdad ha sido una constante y con tendencia creciente en los últimos treinta años. Para el 2012 el índice de Gini, que mide la desigualdad, elaborado con base en datos de la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los hogares (ENIGH) es de 0.45,  un indicador nada alarmante. Sin embargo, cuando se mide de forma ponderada y no solamente aditiva, dicho índice aumenta, lo que refleja una mayor desigualdad; aún mas, el (decil 10), 10 por ciento de la población concentra el 30 por ciento del ingreso y dentro de éste la desigualad también es significativa . Y a pesar de los programas que se han instalado para combatir la pobreza, los resultados apuntan en dirección opuesta a sus propósitos seminales. Existe un mal diagnóstico del problema y, peor aún, una mala asignación de los recursos disponibles para el objetivo del programa. Y existen programas para combatir la pobreza. Nada se dice de cómo combatir la desigualdad.

En América Latina, el panorama es homogéneo en cuanto a la existencia de la desigualdad y variopinto en los esfuerzos para combatirla. Por ejemplo, hoy día en Venezuela, los esfuerzos hechos por la llamada revolución bolivariana desembocan en protestas auspiciadas, en mucho, por el descontento de la población de cómo marchan las cosas en relación con asuntos básicos como el aprovisionamiento de comida y satisfactores básicos y su pero impuesto, la inflación.

Lo anterior no pretende, aunque así parezca, demostrar un escenario catastrófico, pero vale la pena reflexionar sobre el modelo económico que ha generado tanta desigualdad. Hay quienes afirman que lo que hace falta es más mercado. Sin embargo, más mercado lo único que provocaría es una mayor concentración del ingreso, ya que contrario a muchas teorías, el mercado no hace más eficientes a los ineficientes, sino los sanciona y elimina. Por ende, la concentración es una tendencia propia del mercado.

Si no queremos que una nueva Caja de Pandora (aunque leyendo un poco de historia económica parecería una vieja Caja de Pandora) se presente en el orbe, deberíamos de considerar replantear el modelo económico donde los países disputan las inversiones mediante presiones sobre el salario y las condiciones de vida de los trabajadores y en paralelo creamos fortunas de magnitudes cada vez más absurdas. De lo contrario, si seguimos jugando a abrir la Caja de Pandora de la desigualdad, los “males” que de ahí provengan serán difíciles de frenar.

Catedrático de la Facultad de Economía – UNAM.

Correo: semerena@unam.mx