Opinión

AMLO, 'round' de estudio con Mancera

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ME. Arranca AMLO su campaña del 2018.

Al finalizar el mitin de Andrés Manuel López Obrador en la delegación Gustavo A. Madero, unas 200 personas se formaron para que una mujer les entregara una ficha del tamaño de una calcomanía de la Cruz Roja.

Los que hacían la fila en espera de la ficha eran personas humildes que pertenecen a un grupo de lucha por vivienda, y con el vale que les entregaba la encargada podían acreditar que sí participaban en las actividades de sus líderes. Obtenían puntos para vivienda, pues.

En el templete, López Obrador habló del “pecado social” que es “aprovecharse de la pobreza de la gente”.

Así nos cuenta la crónica de Alberto González, publicada el martes en El Financiero, sobre uno de los mítines de López Obrador en su recorrido por el Distrito Federal esta semana.

Es el mismo de siempre, salvo que ahora trae un cargado aliento religioso en sus discursos.

Cuando él acarrea a la gente, es bueno.

Cuando él usa la pobreza de los demás para atraer gente a sus mítines, es una causa noble.

Pero si lo anterior lo hacen los demás es “pecado social”.

Al finalizar el reparto de fichas, los asistentes al mitin se subieron a los camiones –con carteles de Morena–, estacionados en hilera frente al Parque del Mestizaje, nos cuenta el cronista González.

AMLO había dicho que “el Creador” lo curó, en referencia al infarto que sufrió hace algún tiempo, y expuso que “estamos poniendo en práctica un principio universal, filosófico, bíblico, que es el amor al prójimo”.
O sea, acarrear gente y lucrar políticamente con la pobreza, cuando lo hace él, es un acto de amor al prójimo como está escrito en la Biblia, y el intérprete de la Biblia es él.

No hay cambio en López Obrador. Ahí viene haciendo campaña ilegal en favor de los candidatos a diputados de Morena, a quienes menciona como “embajadores de la soberanía popular”, para disimular su infracción a la legislación pues aún no puede haber campañas en el DF.
Y hace campaña anticipada para la elección presidencial, en la cual ya anunció que será candidato por Morena, aún fuera de los tiempos legales, y sin que un solo militante o delegado de ese partido haya votado por él.

Durante el mitin en la delegación Gustavo A. Madero, López Obrador atacó a Miguel Ángel Mancera con el pretexto de que el jefe de Gobierno hacía campaña en favor de candidatos del PRD.

Se trata de un ardid de político marrullero, como es López Obrador. En realidad le lanzaba un jab a quien ve como su competidor por la candidatura de la izquierda para la elección presidencial.
Lo estaba calando, pues.

Le pidió que “renuncie al cargo” para que haga campaña abierta por los candidatos perredistas. Nadie, que se sepa, ha visto a Mancera hacer campaña encubierta en favor de tal o cual candidato.

El jefe de Gobierno respondió que él no apoya a nadie en particular porque no pertenece a ningún partido.

Fue un round de estudio entre los dos aspirantes presidenciales de la izquierda.

Ya está la pareja que eligió AMLO como adversario interno para el 2018. Debe tener cuidado, porque Mancera tal vez no resulte un flan como Marcelo Ebrard en la elección pasada.

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