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Venezuela se ve obligada a repensar su programa de subsidios

Hoy, al caer los precios del petróleo a la mitad en seis meses, con la economía venezolana en picada y cada vez más protestas por la escasez de alimentos, Caracas se ve forzada a repensar el arreglo de petróleo subsidiado de PetroCaribe.
Andrés Scipani/ John Paul Rathbone 
14 enero 2015 19:7 Última actualización 15 enero 2015 5:0
FT. Venezuela se ve obligada a repensar su programa de subsidios.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se encuentra en una gira mundial buscando apoyo financiero y un precio de “equilibrio” del petróleo de 100 dólares el barril. (El Financiero)

Jamaica tiene su “Hope Zoo” (Zoológico de la Esperanza); en Nicaragua chillonas esculturas amarillas llamadas “Los Árboles de la Vida” adornan las avenidas de Managua; y Haití tiene el “Aeropuerto Internacional Hugo Chávez”.

Son monumentos a los días de gloria cuando el líder socialista de Venezuela, Hugo Chávez, todavía vivía, los precios del petróleo eran altos, y Caracas, que cuenta con las mayores reservas de energía en el mundo, podía darse el lujo de enviar 200 mil barriles diarios de petróleo subsidiado a 13 países, entre ellos Cuba, a cambio de su apoyo político y a veces por bienes en especie – como frijoles negros.

Hoy, sin embargo, al caer los precios del petróleo a la mitad en seis meses, con la economía venezolana en picada y cada vez más protestas por la escasez de alimentos, Caracas se ve forzada a repensar el arreglo de petróleo subsidiado de PetroCaribe con el fin de financiar las importaciones cada vez menores, la reconstrucción de las reservas de divisas y evitar el impago de los bonos.

“El acuerdo de PetroCaribe sobrevivirá, pero los términos tendrán que revisarse debido a la crítica situación de Venezuela”, dijo Néstor Avendaño, economista en Managua.

Los ajustes al programa PetroCaribe – el cual representa el 3 por ciento del Producto Interno Bruto de países como Jamaica, Guyana y Belice – pero que se estima le ha costado a Venezuela unos 44 mil millones de dólares en ingresos no percibidos desde 2005, parecen inevitables, aunque dada la política errática de Caracas no significa necesariamente que vayan a suceder.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se encuentra en una gira mundial buscando apoyo financiero y un precio de “equilibrio” del petróleo de 100 dólares el barril. El precio del petróleo venezolano, que representa el 96 por ciento de las exportaciones del país, cayó a menos de la mitad de ese precio la semana pasada, incitando mayores temores de que el país incumpla con el pago de los bonos que vencen este año por un monto de 11 mil millones de dólares.

Su visita a Beijing la semana pasada cosechó vagas promesas de inversiones por 20 mil millones de dólares, pero no surgió ningún salvavidas inmediato. En Qatar el lunes, Maduro dijo que estaba trabajando en una “alianza financiera” con bancos de Doha por un monto de “varios” miles de millones de dólares, pero no ofreció detalles. En Caracas, mientras tanto, la policía ha limitado las compras a dos días por semana en los supermercados estatales, los cuales lucen estanterías vacías.

Los bonos venezolanos de referencia han bajado más de la mitad en seis meses a 39 centavos de dólar, y Moody’s bajó el martes la deuda venezolana a Caa3, su calificación más baja sin caer en mora.

“Venezuela no le puede exprimir a su vaca petrolera una gota más”, dijo Jorge Piñón, un experto en energía de América Latina en la Universidad de Texas.

No obstante, a pesar de la sequía de financiación, hay pocas señales de que Venezuela haya dejado de exprimir. Un problema central es que gran parte de la producción estimada en 2.5 millones bpd de la petrolera estatal PDVSA está ya dedicada a compromisos como PetroCaribe, que Caracas no puede o no quiere abandonar.

El consumo nacional es de alrededor de 500 mil bpd de petróleo refinado altamente subsidiado, otros 500 mil barriles diarios se envían a China para pagar 50 mil millones de dólares de préstamos respaldados por petróleo otorgados en el pasado, mientras que 200 mil bpd van a PetroCaribe de los cuales 100 mil paran en Cuba.

Eso deja alrededor de 1.3 millones de barriles diarios para vender en los mercados mundiales, con un valor de tan sólo 20 mil millones de dólares al año a precios corrientes. En contraste, las importaciones venezolanas fueron de 77 mil millones de dólares hace dos años.

El programa de petróleo subsidiado de PetroCaribe “tiene un impacto negativo en el flujo de caja de PDVSA”, dijo David Voght, director gerente de IPD Latin America, una consultoría.

Hasta ahora, sin embargo, aparentemente Venezuela no ha recortado el programa PetroCaribe; las últimas cifras de PDVSA muestran que hasta el pasado mes de septiembre se habían entregado 206 mil barriles diarios.

Una de las razones por la que los envíos continúan podría deberse a que el subsidio de PetroCaribe se reduce drásticamente a precios más bajos del petróleo. A 100 dólares por barril, ejemplo, el 60 por ciento del precio se vuelve pagar con bajas tasas de interés, después de dos años de gracia. A 50 dólares el barril, sin embargo, el subsidio es sólo del 40 por ciento.

El año pasado el Fondo Monetario Internacional recomendó que Venezuela, dadas sus “restricciones de liquidez externa, incluyendo un descenso constante de sus reservas internacionales, podría optar por reducir o eliminar estos esquemas”. Algunos países de PetroCaribe han hecho planes de contingencia y los analistas han recomendado cambiar al gas barato de esquisto de EU en su lugar.

Guatemala se ha retirado del programa, Jamaica y República Dominicana, según los informes, han titulizado pasadas deudas de PetroCaribe adeudadas a Venezuela por medio de Goldman Sachs, mientras que Cuba – el aliado más cercano de Venezuela – ha iniciado conversaciones para restablecer relaciones diplomáticas con EU.

No obstante, Guaicaipuro Lameda, ex presidente de PDVSA bajo Chávez, cree que el Sr. Maduro, a pesar de un índice de aprobación de sólo 22 por ciento, continuará con el esquema, ya que éste le compra apoyo a Caracas en la ONU y otros foros. PetroCaribe “es un arreglo fundamentalmente político, por lo que los costos económicos se pagarán”, dijo.

Sr. Piñón está de acuerdo. “Sería un duro golpe a la revolución socialista verse obligados a decir que no pueden mantener a sus hermanos en Haití ni a sus compañeros revolucionarios en Nicaragua, por no hablar de su aliado incondicional, Cuba”, dice. “Sería como admitir que Venezuela es un fracaso económico”.

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