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Financial Times explica por qué no nos sorprenden los crímenes caninos

Una teoría es que los perros muertos en la colonia Condesa fueron víctima de un esfuerzo por controlar una infestación de ratas en un restaurante, en vez de morir a manos de un psicópata enloquecido, indignado por la irregularidad con la que los dueños recogían los desperdicios de sus canes.
15 octubre 2015 20:8 Última actualización 16 octubre 2015 8:33
FT. Ola de crímenes caninos no sorprende en México.

Los asesinatos de perros no sorprenden en una nación luchando por reducir los delitos violentos. (El Financiero)

Es fácil olvidar la expansión urbana de Ciudad México cuando se pasea por la colonia Condesa. Hay cafés y restaurantes de moda en calles todavía agraciadas por arquitectura Art Deco, y es la sede de boutiques elegantes. Los corredores pisotean el pavimento de lo que fue una vez un hipódromo. Los aficionados a los perros se recrean en sus dos parques.

Así que cuando este mes un asesino se llevó 18 vidas en menos de una semana los vecinos quedaron espantados. Aún más porque las víctimas del veneno de ratas, que fueron descubiertas en lechos de flores, eran perros. La Condesa, después de todo, es el lugar donde se puede comprar comida para perros libre de gluten y vegetariana y pastelitos caninos; donde los perros tienen salones de belleza; y donde las tiendas ponen tazones de agua para las mascotas sedientas.

El autor, o autores, de los crímenes siguen en libertad. Una teoría es que los perros fueron víctima de un esfuerzo por controlar una infestación de ratas en un restaurante, en vez de morir a manos de un psicópata enloquecido, indignado por la irregularidad con la que los dueños recogían los desperdicios de sus perros.

Sea cual sea la causa, la ola de crímenes caninos no debería sorprender en un país luchando por controlar la violencia.

La tasa de asesinatos humanos en México ha estado subiendo este año, disparándose en mayo comparado con abril, y de nuevo en julio y de nuevo en agosto, hasta llegar a 12,319 víctimas en los primeros ocho meses del 2015, según datos oficiales. Eso es más ya que el total de 11,770 de enero a agosto del 2014.

Además, un tercio de los hogares mexicanos informan haber sufrido algún tipo de crimen en 2014, una cifra que prácticamente no ha cambiado desde 2013, según la última encuesta oficial de percepciones de seguridad y crimen, llamada ENVIPE.

La tasa de crimen, en particular, más bien contradice la aserción general del Presidente Enrique Peña Nieto, en su discurso anual del estado de la nación, que: “Hoy, es un hecho que la violencia en México está disminuyendo”.

La afirmación no es completamente falsa: el número de los llamados crímenes “de alto impacto” — secuestro y extorsión — ha disminuido dramáticamente. Los primeros ocho meses hasta agosto vieron 38 por ciento menos secuestros comparados con el mismo período en el 2014, y 18.5 por ciento menos casos de extorción, según datos oficiales.

No obstante, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, dijo después de una reciente visita que “para un país que no está en guerra, las cifras estimadas (de crímenes contra los derechos humanos) son simplemente asombrosas”. Citó a las 151,233 personas asesinadas entre diciembre del 2006 y agosto del 2015, y por lo menos 26,000 desaparecidos.

Peña Nieto tomó el poder hace tres años, comprometiéndose a mejorar las cosas. Sin embargo, para muchos mexicanos la vida se está volviendo más peligrosa. La tasa de crimen por cada 100,000 habitantes cayó en tres estados en el 2014, pero subió en 12 y quedó sin cambiar en 17. De hecho, tres cuartos de los habitantes alegaron que el crimen convertía su estado en un lugar peligroso para vivir, según ENVIPE.

Pero 93 por ciento de los crímenes no son reportados: un tercio de los encuestados dijeron que era una pérdida de tiempo hacerlo, y 17 por ciento dijeron que no confiaban en las autoridades. La violencia relacionada con cárteles de la droga es definitivamente responsable por el aumento de crímenes en algunas áreas, pero hay tortura y violencia de parte de las fuerzas de seguridad del estado, dice la ONU. La desaparición de 43 estudiantes hace un año, presumiblemente entregados por policía local corrupta a una pandilla de drogas, es un “caso de prueba de la disposición de las autoridades para atacar el crimen violento y la corrupción”, dijo el alto comisionado.

Pero el gobierno — bajo presión para cumplir en cuestiones de crimen, corrupción y la agenda de reforma bajo la cual se define — es cada vez más sensible a la crítica. “No es que esto sea Rusia”, dijo un ministro recientemente, irritado ante la sugerencia de que el gobierno está fallando en atacar los problemas del imperio de la ley y frustrado que los logros oficiales no eran apreciados.

Pero esta semana los funcionarios de nuevo no lograron leer el sentimiento público cuando fijaron un anuncio en el canal YouTube del gobierno que alababa las virtudes de las reformas. Su eslogan “ya chole con tus quejas” quiere decir “deja de quejarte.” Después de una protesta general, fue retirado súbitamente.

Los días embriagadores del principio de la presidencia de Peña Nieto, cuando era aclamado como un reformista radical, han quedado atrás, en gran parte porque su gobierno ha dado tropezones repetidamente. Ahora tendrá que trabajar como un perro para entregar resultados y ganarse a los escépticos mexicanos

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