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Interés por campos mexicanos sigue firme

La caída de los precios del petróleo obligará a México a excluir algunos campos de gas shale de sus históricas licitaciones petroleras privadas de este año, pero el interés en las primeras áreas a subastar – yacimientos en aguas poco profundas, donde los costos de producción son de menos de 20 dólares por barril – sigue siendo firme.
ME. México sigue adelante con subastas de campos petroleros.

México tiene vastos prospectos de shale que son la continuación geológica de formaciones como Eagle Ford, las cuales han transformado las fortunas energéticas de EU. (El Financiero)

La caída de los precios del petróleo obligará a México a excluir algunos campos de gas shale de sus históricas licitaciones petroleras privadas de este año, pero el interés en las primeras áreas a subastar – yacimientos en aguas poco profundas, donde los costos de producción son de menos de 20 dólares por barril – sigue siendo firme.

El gobierno, que sufre de una frágil credibilidad después del clamor contra la participación policial en la desaparición de 43 estudiantes el pasado septiembre y una serie de escándalos de conflictos de interés, necesita urgentemente del exitoso comienzo de un proceso que muchos mexicanos aún perciben como la venta de las joyas de la corona del país a codiciosas compañías extranjeras.

Como tal, la reducción a más de la mitad del precio del petróleo desde junio hasta la fecha no podía haber llegado en un peor momento: México tenía ambiciosos planes para licitar 169 bloques en todo el país, que van desde campos de poca profundidad y campos en aguas profundas del Golfo de México hasta prospectos de gas shale y prospectos en tierra, y recaudar 12 mil millones de dólares este año.

Sin embargo, alrededor de 30 empresas, entre ellas ExxonMobil, Chevron, BG, Shell y BHP Billiton, se han apuntado para pagar más de 340 mil dólares cada una para obtener acceso a la información sísmica y geológica que ha sido patrimonio exclusivo de la petrolera estatal Pemex durante casi ocho décadas.

Alma América Porres, comisionada de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) que dirige las subastas, señala que los prospectos en aguas poco profundas están “prácticamente asegurados”. Al igual que otras compañías, Pemex – la compañía petrolera de México de propiedad estatal – puede pujar en no más de cinco de las 14 áreas que se ofrecen en la primera licitación.

Sin embargo, Juan Carlos Zepeda, presidente de la CNH, reconoció que en otros lugares los bajos precios del petróleo ocasionaron que las autoridades estuvieran “redefiniendo lo que se puede ofrecer” – añadiendo que deben tener un panorama más claro alrededor del mes de abril. Cualquier campo que no se licite ahora podría ser puesto a licitación posteriormente.

México tiene vastos prospectos de gas shale que son la continuación geológica de formaciones como Eagle Ford, las cuales han transformado las fortunas energéticas de EU. Pero los desafíos técnicos, como la falta de infraestructura y agua, harán que probablemente el gas shale mexicano sea relegado a un segundo plano por el momento.

A pesar del pesimismo por los precios – que ha llevado a las compañías petroleras a abandonar miles de millones de dólares en proyectos, incluyendo una planta petroquímica de 6.5 mil millones en Qatar que Shell ha pospuesto, y permisos de exploración en Groenlandia que la compañía noruega Statoil ha devuelto – Zepeda dice que los primeros prospectos de aguas profundas en el Golfo de México que se subastarán a finales de este año también se mantienen a salvo en estos precios.

Esto se debe a que faltan al menos ocho años para comenzar la producción, por lo que los precios actuales son menos relevantes para los presupuestos de exploración de las compañías que están contemplando explotar lo que algunos han denominado los mayores tesoros petroleros de México.

México también tiene como objetivo en las próximas semanas otorgarles a compañías permisos de adjudicación para realizar estudios sísmicos, incluyendo la evaluación de prospectos presalinos que demostraron ser capaces de cambiar el terreno de juego en Brasil, dijo Zepeda al Financial Times.

“Acabamos de abrir una nueva industria”, dijo. Los estudios sísmicos bidimensionales cuestan alrededor de 2 mil 475 dólares por kilómetro mar adentro y 13 mil 300 dólares por kilómetro en tierra, aunque estudios más sofisticados en 3D cuestan entre 16 mil 500 y 46 mil 500 dólares por kilómetro cuadrado para las áreas mar adentro y 185 mil dólares en tierra, lo cual hace de la nueva industria otro imán para la inversión.

“Anticipamos que este (aumento esperado de la información sísmica) redefinirá nuestro potencial petrolero”, dijo Zepeda, señalando que México tiene grandes estructuras salinas en el Golfo de México, pero no se sabe a ciencia cierta si debajo contienen riquezas que puedan competir con las de Brasil.

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