Financial Times

Mercados entran en la fase de “Gran Frustración”

Olvídese de la Gran Moderación. La crisis del crédito reveló que era sólo un espejismo. Olvídese de la Gran Rotación. Los inversionistas nunca hicieron el cambio en masa de bonos a valores. Lo que tenemos hoy se asemeja más a la Gran Frustración.
Stephen Foley
11 agosto 2014 20:5 Última actualización 12 agosto 2014 5:0
Fed. (Bloomberg)

La expansión monetaria de los bancos centrales ha llevado los precios de los activos a niveles con los que los inversionistas a largo plazo no se sienten cómodos. (Bloomberg)

Olvídese de la Gran Moderación. La crisis del crédito reveló que era sólo un espejismo. Olvídese de la Gran Rotación. Los inversionistas nunca hicieron el cambio en masa de bonos a valores. Lo que tenemos hoy se asemeja más a la Gran Frustración.

Parece que los inversionistas sienten muy poco amor por cualquier clase de activos. Después de años de inyecciones de liquidez de los bancos centrales, los precios de los activos están inflados por encima de niveles cómodos. Partes del mercado de renta fija están exageradamente altas – pensemos en los bonos basura – pero incluso en otras partes hay razones para ser cautelosos a corto plazo a la hora de invertir dinero en acciones, bienes raíces, fondos de cobertura... uno podría convencerse de no involucrarse prácticamente en nada.

No es que el optimismo económico haya desaparecido. El estado de ánimo en Camp Kotok este año era alegre, y no sólo por la agradable compañía y los buenos vinos. El evento, que tuvo lugar a principios de este mes en el Grand Lake Stream en Maine, es tan modesto y encantador como su creador, David Kotok, presidente ejecutivo de Cumberland Advisors.

Es una especie de Jackson Hole o Davos informal para luminarias de la economía, gestión de inversiones y legislación, a las orillas de uno de los lagos más bonitos de EU. El Sr. Kotok ha estado invitando a un círculo cada vez mayor de amigos y conocidos a unirse a él en este ambiente reconfortante desde que él y sus colegas escaparon ilesos de los ataques al World Trade Center en 2001.

Durante el día, los participantes salen de excursión con guías locales con la esperanza de atrapar alguna perca o un róbalo para el almuerzo, mientras que pasan las noches en un vivaz – y estrictamente extraoficial – debate. Los participantes no se atienen a ninguna filosofía económica común, por lo que la tradición de Camp Kotok de hacer sus apuestas sobre diversos indicadores económicos y financieros es siempre una buena guía acerca del dinero inteligente y hacia dónde se dirigen los mercados en el transcurso del siguiente año.

Repito, el estado de ánimo era de prudente optimismo económico. El pronóstico promedio para el PIB de EU al cabo del año fue de 2.8 por ciento, nada emocionante, pero sí un voto de confianza de que la Reserva Federal podrá manejar exitosamente su salida de la flexibilización cuantitativa sin hundir el barco. El desempleo, según el promedio de 25 pronósticos, bajará al 5.7 por ciento para junio del próximo año, desde el 6.2 por ciento en el que se encuentra ahora, y la inflación se mantendrá bajo control en 2.5 por ciento.

Lo notable fue que estos pronósticos, que concuerdan en general con el consenso, no se traducen en entusiasmo por ningún tema de inversión en particular. El pronóstico promedio pone al S&P 500 en mil 927 puntos en junio próximo, lo que sería un comportamiento plano respecto a su nivel actual. Es cierto que esa cifra está sesgada por un pesimista no identificado, que pronosticó el desplome del mercado de valores a más de la mitad. Utilizando los pronósticos medianos con el fin de limitar el impacto del pronóstico de la persona no identificada, los invitados a Camp Kotok sólo estimaron 2 mil 10 para el S&P 500, apenas un alza de 4 por ciento. En cuanto a los bonos, un rendimiento pronosticado de los bonos del Tesoro a diez años de 3.02 por ciento sugiere un año difícil por delante conforme los precios disminuyen; tanto el oro como el petróleo parecen tener un comportamiento plano.

La expansión monetaria de los bancos centrales ha llevado los precios de los activos a niveles con los que los inversionistas a largo plazo no se sienten cómodos, al tiempo reprimiendo la volatilidad del mercado que podría permitirle a los inversionistas cazar una que otra ganga.

Mientras el sol se ponía sobre el lago, y los participantes se reunían en Leen’s Lodge para cenar langosta de Maine, Dean Eisen, director de patrimonio familiar en Graystone Consulting de Morgan Stanley en Maryland, confesó que éste es un momento frustrante para ser asesor financiero. Una familia que reciba mucho dinero ahora puede arder en deseos de invertirlo, pero como “las acciones son caras y la renta fija es muy cara”, lo mejor que un corredor puede aconsejar es que no gasten la pólvora en salvas.

“Hay un precio que pagar. En términos reales, un inversionista perdería dinero en ese dinero en efectivo ... La cuestión es, ¿cuánto tiempo nos llevará para crear un valor más realista de renta fija o valores”?, dijo el Sr. Eisen.

Y no está solo. “De todas las decisiones de posición en todas las clases de activos, el efectivo es siempre el que causa mayor angustia”, escribió Cumberland Advisors en una nota a sus clientes en los días posteriores al Camp Kotok. La cartera de asignaciones tácticas de activos de Cumberland ha estado alrededor del 16 por ciento en efectivo desde principios de julio, “lo cual nos proporciona un poco de pólvora conforme sigue bajando el mercado doméstico de valores”.

Sin embargo, en eso reside la esperanza de los mercados bursátiles. Es probable que el efectivo se mueva hacia las acciones en caso de cualquier retroceso, lo cual limita la caída. La Fed respaldará el mercado mientras continúa la recuperación económica. Las recientes liquidaciones no han sido impulsadas por el miedo sino por la frustración.

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