Financial Times

La otra cara de Facebook

Para acabar con las presuntas ideas descabelladas sobre la red social como el posible apoyo de el Papa a Donald Trump, inició un proyecto para apoyar el periodismo con servicios de verificación de información.
Hannah Kuchler Financial Times
14 mayo 2017 19:17 Última actualización 15 mayo 2017 5:0
La otra cara de Facebook.

Una de las figuras más poderosas del mundo habla sobre los nuevos desafíos para las redes sociales y la repentina muerte de su esposo. (Archivo)

Vestida con un largo suéter blanco sobre unos jeans de color azul pálido, con su cabello negro recogido, Sheryl Sandberg parece — como de costumbre — sobrenaturalmente calmada. Se levanta para abrazarme y luego ocupa la silla junto a mí en la esquina de nuestra mesa. “No te pierdas esto. ¿Lo ves?”, dice ella, estudiando el menú sin hacer pausa para una charla trivial.

La directora de operaciones de Facebook es famosa por ser más abierta sobre su vida que la mayoría de los ejecutivos: como haber llorado en el baño del trabajo, o cómo, tras enviudar recientemente, durmió en la misma cama que su madre. Esto es apropiado para una compañía que ha redefinido la palabra “compartir”. Sin embargo, a medida que avanza nuestro almuerzo, me queda claro que apertura no significa exactamente espontaneidad.

Sandberg ha de ser una de las figuras empresariales más enfocadas en transmitir siempre el mensaje correcto. Hablando de negocios, utiliza una fraseología tan establecida que casi puedo recitar sus líneas por ella. Los nuevos productos no están sólo en los “primeros días”, sino que se introducen en una “forma que protege la privacidad”. Cuando, en un momento, le pregunto cómo podría describir mejor lo que se siente al convertirse súbitamente en viuda y madre soltera, confiesa que es “solitario, a veces aterrador”, luego bruscamente amplía su punto para incluir la situación de las madres solteras pobres en EU, con estadísticas.

Pensándolo bien, tal vez sea necesario contar con un guión. Los dos últimos años han sacudido a Sandberg y a Facebook, obligando a ambos a lidiar con cuestiones existenciales. La pérdida de su marido, Dave Goldberg, quien murió de un ataque al corazón mientras hacía ejercicio cuando la pareja estaba de vacaciones en México en 2015, ha provocado que ella haya tenido que criar a dos hijos sin su padre. La compañía ha enfrentado crecientes críticas sobre si está haciendo lo suficiente para regularse a sí misma en medio del aumento de las noticias falsas y su creciente poder para influir en los hechos, incluidas las elecciones estadounidenses del año pasado. Lo que esto significa para la red social más grande del mundo, que tiene casi 2 mil millones de usuarios y recaudó 10 mil millones de dólares en ganancias el año pasado, todavía no está claro.

Estamos en Sol, un restaurante de comida mexicana en el campus Menlo Park de Facebook, una falsa calle principal estilo Disney hasta con una tienda de magdalenas y un bar de uñas. Sandberg nunca ha comido aquí. En realidad, me dice que yo soy la primera persona en tentarla a no almorzar en su escritorio en sus nueve años en Facebook.

La tragedia personal de Sandberg se produjo después de una serie de extraordinarios triunfos profesionales. Después de trabajar como jefe de personal de Larry Summers en el Departamento del Tesoro de EU, pasó a ser vicepresidenta de operaciones de Google. Desde su llegada a Facebook en 2008, ha sido la responsable de transformarlo en un negocio de 432 mil millones de dólares, ganando ella misma una fortuna valuada en 1.6 mil millones, según Forbes. El éxito de su primer libro Lean In (2013), un bestseller que estimula a las mujeres a ser más ambiciosas, la convirtió en una defensora de alto perfil de los derechos de la mujer.

Todo cambió cuando Goldberg murió. Llena de tristeza, y “desesperada” por conectarse con la gente, Sandberg eventualmente buscó consuelo en escribir una publicación en Facebook. Y sí que se conectó: los usuarios compartieron la publicación 400,000 veces y escribieron acerca de cómo lidiar con la muerte en los comentarios.

Alentada por la reacción a su publicación, escribió Option B, con su amigo Adam Grant, un profesor de Wharton. Publicado el mes pasado, el libro combina sus diarios con una investigación sobre la resiliencia después del luto y los reveses. Sandberg dice que ella no sabía que estaba escribiendo un libro en primer lugar. “Si no escribía el diario durante unos días, sentía que literalmente iba a reventar”. Luego escribir se volvió algo más que un proceso catártico, se convirtió en una manera de honrar la vida de su esposo.

Intento preguntarle de nuevo sobre un tema que me parece muy importante: ¿piensa ella que Facebook como organización está dándose cuenta del gran poder que tiene? Pero Sandberg no parece pensar que Facebook se encuentra en un importante punto de inflexión.

“Es una gran responsabilidad, siempre hemos tomado eso muy en serio”, dice. “Mantener la seguridad de las personas, garantizar que puedan compartir con quien deseen, garantizar que los terroristas no utilicen nuestro servicio”.

Intentando ser más específica, me concentro en las noticias falsas. Zuckerberg descartó inicialmente como “bastante descabellada” la idea de que las publicaciones de Facebook con titulares inexactos — como que el Papa apoyaba a Donald Trump — podrían haber influido en las elecciones estadounidenses.

Pero en los pocos meses transcurridos desde entonces, Facebook ha iniciado un proyecto para apoyar el periodismo, incluyendo asociaciones con servicios de verificación de información. “Las noticias falsas nos perjudican a todos. Perjudican a nuestra comunidad, y nos perjudican como individuos”, dice ella.

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