Financial Times

La banca sigue siendo el eslabón más débil

¿Por qué han caído tan drásticamente los precios de las acciones bancarias? Una parte de la respuesta es que los mercados de valores han disminuido.
FT. La banca sigue siendo el eslabón más débil.

Una desaceleración es más probable que una crisis, pero el sector está en peligro. (El Financiero)

¿Por qué han caído tan drásticamente los precios de las acciones bancarias? Una parte de la respuesta es que los mercados de valores han disminuido. Los bancos, sin embargo, siguen siendo el eslabón débil de la cadena, frágiles en sí y capaces de generar fragilidad a su alrededor.

Entre el 4 de enero y el 15 de febrero de 2016, el índice Standard & Poor’s (S&P) 500 cayó un 7.5 por ciento, mientras que el índice de acciones bancarias se redujo en un 16.1 por ciento. Durante el mismo período, el Financial Times Stock Exchange (FTSE) Eurofirst 300 cayó un 9.5 por ciento, mientras que el índice de acciones bancarias se redujo en un 19.5 por ciento.

La disminución de las acciones europeas fue un poco mayor que la de EU, pero los bajos rendimientos del sector bancario europeo fueron similares. En relación con la totalidad del mercado de EU, el índice de acciones bancarias estadounidenses cayó un 9.1 por ciento, mientras que el de los bancos europeos cayó un 11 por ciento con respecto a los mercados europeos, tan sólo un poco más.

El deplorable rendimiento de los bancos europeos se hace más evidente si se tiene una visión más amplia. Las acciones bancarias no han podido recuperar las enormes pérdidas que sufrieron como consecuencia de la crisis financiera de 2007-09. El 15 de febrero de 2015, el S&P 500 era un 23 por ciento mayor que el 2 de julio de 2007, pero el sector bancario estadounidense todavía estaba un 51 por ciento por debajo de donde había estado en aquel entonces; el FTSE Eurofirst estaba un 21 por ciento por debajo de su nivel de 2007 — reflejando la fallida recuperación europea — pero su sector bancario se había reducido en un 71 por ciento. En el caso de Europa, un descenso del 40 por ciento en el valor de las acciones bancarias las devolvería al punto más bajo en 2009.

Entonces ¿qué podría explicar lo que está sucediendo? La respuesta corta siempre es: ¡quién sabe! Mercado está sujeto a enormes altibajos. Sin embargo, una consideración vital, especialmente en el mercado de EU, es que el ratio precio-beneficio (PE) ajustado cíclicamente de Robert Shiller se encuentra en niveles considerablemente superados sólo durante las burbujas del mercado de valores que alcanzaron su punto máximo en 1929 y 2000. Es posible que los inversores simplemente se hayan dado cuenta de que los riesgos a la baja de las acciones sobrepasan las posibilidades alcistas.

Las preocupaciones plausibles también podrían haber provocado tal entendimiento. No hay falta alguna de tales preocupaciones.

Podríamos preocuparnos por una desaceleración de la economía de EU, en parte impulsada por la fortaleza del dólar; por un debilitamiento de los beneficios empresariales; y por un equivocado compromiso de la Reserva Federal de EU (Fed) de implementar medidas de ajuste. Podríamos temer el daño a corto plazo ocasionado por el colapso de los precios de las materias primas, el cual está ocasionando tensiones económicas y fiscales en los países exportadores de materias primas y ejerciendo presiones financieras en las empresas productoras de materias primas. Podríamos preocuparnos por la necesidad de que los fondos soberanos liquiden los activos para financiar a los gobiernos fiscalmente estresados, en particular los de los países exportadores de petróleo. Podríamos preocuparnos por una significativa desaceleración en China y por la ineficacia de las políticas de su gobierno. Podríamos temer una nueva crisis en la eurozona.

Podríamos preocuparnos por los riesgos geopolíticos, incluyendo la amenaza de una guerra entre Rusia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); la desintegración de la Unión Europea; y la posibilidad de que el próximo presidente de EU sea un populista de línea dura.

Este conjunto de preocupaciones, y en particular la continua presión deflacionaria, resalta la situación de los bancos. Los bancos son ‘apuestas’ significativamente apalancadas en las economías. Si las economías están enfermas, los bancos probablemente están más enfermos todavía. Y, lo que es peor, mientras más enfermos estén los bancos, más enfermas estarán las economías.

También te puede interesar:

Petróleo de Brasil alcanzará la rentabilidad requerida: Shell

Cuatro mentiras que todo CEO exitoso tiene que decir

La era de los petrodólares ha terminado