Financial Times

El machismo persiste a pesar del ascenso de presidentas

Una encuesta efectuada en 2013 por la empresa McKinsey revela que solamente 8 por ciento de los miembros de los comités ejecutivos de las 348 empresas que cotizan en la zona son mujeres.
Amy Stillman
05 marzo 2014 19:14 Última actualización 06 marzo 2014 5:0
  [El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff relajó las estrictas reglas fiscales para fomentar los resultados de ahorro. / Bloomberg] 

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil. (Bloomberg/Archivo)

Cuando el año pasado un prominente empresario mexicano criticó a las mujeres por balancear sus carreras y sus familias, pareció ser un retroceso para la igualdad en América Latina.

A las mujeres “les va mal porque quieren hacerlo todo”, Ricardo Salinas Pliego, propietario de Elektra, la empresa de electrónica mexicana y la emisora TV Azteca, dijo en una cumbre de negocios en octubre.

Comentarios semejantes suceden con menor frecuencia que en el pasado, en una región donde algunos de los principales países son gobernados por mujeres, entre ellas Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, Michelle Bachelet, presidenta electa de Chile, y Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina. Pero el incidente sirve como un recordatorio de que el machismo no se elimina fácilmente.
Una encuesta en 2013 por McKinsey, la empresa consultora, encontró que 8 por ciento de los miembros de los comités ejecutivos de las 348 empresas que cotizan en América Latina eran mujeres. Cada vez más ejecutivos reconocen que la diversidad de género es una prioridad estratégica (37 por ciento, en comparación con 21 por ciento en 2010). Pero el progreso puede ser lento.

Una barrera obvia es la percepción cultural de que las mujeres de América Latina deben ocuparse de sus familias, mientras que los hombres van a trabajar.

El setenta por ciento de los ejecutivos de América Latina encuestados por McKinsey creen que las presiones familiares fuerzan a algunas mujeres a abandonar sus empleos. Ese porcentaje es mucho menor que el obtenido en Asia, un 57 por ciento, cuando la encuesta se realizó allí en 2012.

Claudia Politanski, vicepresidenta sénior de asuntos jurídicos en Itaú-Unibanco, el mayor banco privado de Brasil, recuerda las dificultades que tuvo al tratar de balancear su trabajo y sus niños durante las primeras etapas de su carrera.

Fue muy agotador, pero no habían oportunidades para hablar de ello”, dice. “Tenía que estar en el trabajo todo el tiempo. Tenía que estar dispuesta a viajar y a trabajar los fines de semana”.

La ausencia de las mujeres en las cúpulas superiores puede perpetuar el problema, ya que las mujeres más jóvenes tienen pocos modelos de conducta femenina o mentores. Las mujeres a veces sienten que tienen que trabajar más que los hombres para obtener una promoción o para que los hombres les presten atención.

Por ejemplo, la plantilla de Itaú es 59 por ciento femenina, pero sólo 9 por ciento de los directores del banco son mujeres. La Sra. Politanski es la única mujer en la junta directiva de nueve miembros de Itaú.

“Si hubieran más mujeres conmigo en el comité ejecutivo, sería más fácil transmitir mi visión”, dice ella.

Ana Gabriela Pessoa es la directora de innovación en el Grupo Multi, una cadena de escuela de idiomas en Brasil que adquirió el año pasado Pearson, propietario del Financial Times. Ella dice que aún hay muy pocas mujeres en los campos de la tecnología y la innovación.

“Siempre sentí que yo era una de las pocas mujeres en Brasil que hacen esto”, dice. Eso llevó a la Sra. Pessoa a contratar a mujeres con talento y ofrecer tutoría a las mujeres en su sector.

Verónica Serra, una empresaria nacida en Chile, quiere ser un modelo a seguir. La Sra. Serra, hija de José Serra, el excandidato a la presidencia de Brasil, hizo su fortuna invirtiendo en dos exitosas empresas “startup” de América Latina: el portal financiero Patagon.com y MercadoLibre, un minorista de comercio electrónico cotizado en Nasdaq.

En 2001, lanzó Pacific Investimentos, un fondo de capital privado, el cual tiene por lo menos una mujer profesional por cada dos hombres.

“El hecho de que he crecido y que me ha ido relativamente bien en un ambiente dominado por los hombres me motiva a atraer a más mujeres a mi empresa”, dice la Sra. Serra. “Ellas sienten que éste es un lugar donde pueden prosperar y alcanzar el éxito”.

En otras partes, las empresas en América Latina están comenzando a reconocer cuán importante es retener talento femenino. El apoyo institucional se manifiesta cada vez más por medio de horarios flexibles, arreglos para trabajar a distancia, y permisos de maternidad remunerada (un promedio de tres meses en América Latina, aunque algunos países ofrecen seis meses).

Las mujeres latinoamericanas están aprendiendo a expresarse más abiertamente en sus lugares de trabajo. Andrea Alvares, una directora general de PepsiCo en Brasil, es un ejemplo. La Sra. Alvares quedó embarazada durante su segundo año en Argentina liderando la división de marketing de PepsiCo en la región. Después de dos años en los que su marido viajaba cada fin de semana desde São Paulo a Buenos Aires, fue suficiente.

“Comenté que era un poco difícil estar sin mi marido en un país diferente, con dos hijos y un tercero recién nacido”, dice. “Me expresé abiertamente con la empresa... y eso me ayudó a alcanzar una posición más alta en mi país de origen”.

Para el Sr. Salinas y otros como él que creen que sólo súper mujeres pueden alcanzar el éxito, el demostrar falibilidad humana podría no ser algo necesariamente negativo.

Como señala Eunice de Carvalho, gerente de Chevron en Brasil y madre de cinco hijos: “Hay días en que soy una mamá excelente y una empresaria menos estupenda; y otros días soy una excelente empresaria y una madre menos estupenda. Pero en general, la mayoría de los días siento que puedo realizar bien los dos papeles”.

También, te pueden interesar los siguientes artículos

Ford advierte de exceso de capacidad en mercados emergentes

Rusia: la debilidad del poder petroleros

¡Psst! ¿Han oído que el chisme nos hace bien?