Financial Times

El impacto de Trump en el guacamole

Los fanáticos del futbol americano que se preparan para disfrutar del Super Bowl de febrero junto a un suculento guacamole elaborado por el producto mexicano más exportado, podría ser el último que consuman debido a las políticas económicas que pretende implementar Donald Trump.
Jude Webber | Emiko Terazono Financial Times
19 enero 2017 20:52 Última actualización 20 enero 2017 10:53
Guacamole. (Real Simple)

Una reforma del TLCAN puede convertir el Super Bowl de 2017 en su último gran campeonato. (Real Simple)

Cada año, antes del Super Bowl, aumenta la demanda de guacamole, la salsa de aguacate que ha llegado a ser un alimento básico para quienes ven el juego de campeonato de la NFL, fecha que se ha convertido en el segundo día de mayor consumo de alimentos en EU después del Día de Acción de Gracias.

Pero a la industria de aguacates le preocupa que el juego de este año, a celebrarse el 5 de febrero, pueda ser el último que se beneficie del fácil flujo de suministros a través de la frontera. Donald Trump ha prometido renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), amenazando con nuevos aranceles contra México, el cual abastece más del 80 por ciento del mercado estadounidense del aguacate.

El año pasado México exportó una cifra récord de 278 millones de aguacates en vísperas del Super Bowl, para consumirse con 1.3 mil millones de alitas de pollo, millones de pizzas para llevar y un sinnúmero de nachos.

Hasta la fecha, la dura retórica de Trump ha sido una bendición para los productores mexicanos, pues ha provocado que el peso caiga a mínimos históricos y ha reducido los precios para los importadores estadounidenses. Pero los agricultores dicen que están mucho más preocupados por lo que les depara el futuro.

“La gente está preocupada”, dijo Enrique Bautista, hijo de un agricultor que cultiva aguacates en 100,000 hectáreas en Uruapan, en el occidental estado de Michoacán. “Trump ha hablado de un arancel del 35 por ciento sobre las importaciones de México sin especificar si se trataba exclusivamente de productos manufacturados”.

Hasta que comenzaron las negociaciones del TLCAN, las exportaciones de aguacate mexicano a EU habían estado prohibidas desde 1914 debido a la presencia de gorgojos en las semillas de aguacate. Desde 1993, en vísperas del tratado de libre comercio, el mercado se ha abierto progresivamente, hasta el punto en que, en el año 2007, los exportadores mexicanos obtuvieron pleno acceso al mercado estadounidense durante todo el año.

La creciente disponibilidad del producto mexicano ha incrementado el consumo en EU, el cual se duplicó en la última década hasta el año 2015, hasta alcanzar más de 2 mil millones de libras. El consumo por persona aumentó de 1.4 libras en 1990 a 6.9 libras en 2015. Las importaciones mexicanas, que representaban sólo un 11 por ciento del consumo en EU en 1990, ahora representan el 82 por ciento, según la Comisión de Comercio Internacional de EU (USITC, por sus siglas en inglés).

A causa de su creciente predominio en los mercados estadounidenses, los productores mexicanos advierten que cualquier obstáculo comercial tendría un fuerte impacto sobre los suministros a EU, lo cual haría del guacamole un producto escaso, o caro, para el Super Bowl en 2018.

“Ningún otro país puede suministrar esas cantidades”, dice Ramón Paz, consejero estratégico de APEAM, la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México.

La APEAM dice que el aumento de las importaciones ha ayudado a los productores estadounidenses también, argumentando que el aumento del apetito por el guacamole en EU ha ayudado a impulsar la demanda de aguacate doméstico, y ha aumentado su precio. El valor de la producción total estadounidense aumentó en un 71 por ciento entre 1990 y 2015, según la USITC.

Sin embargo, el impacto de cualquier medida proteccionista por parte de la administración entrante tendría un impacto mucho mayor sobre México. De los 20,000 productores de aguacate del país que son exportadores, el 75 por ciento son productores muy pequeños con menos de cinco hectáreas cada uno. La industria también genera 70,000 empleos directos en México.

Celso Castillo, gerente de ventas globales de Promega, una pequeña compañía exportadora de propiedad mexicana, dice: “Estoy seguro de que el mercado del aguacate mexicano no será el objetivo principal de la campaña de Trump contra México”. Sin embargo, si Trump decide imponer “algún tipo de impuesto” y el mercado estadounidense se contrae, los productores mexicanos tendrían que buscar mercados alternativos, como China.

Encontrar mercados alternativos no es tan descabellado como podría parecer. Las importaciones de China se cuadruplicaron en volumen entre 2014 y 2015 — aunque partiendo de una base muy baja — convirtiéndola en el 12º mayor importador.

Nicolaus Vorwerk de Agora America, una compañía alemana importadora de alimentos especiales de América Latina, dice que la demanda europea de aguacates ha estado aumentando constantemente, gracias a un mayor interés en la alimentación saludable, así como el aumento de la popularidad de la comida mexicana.

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