Financial Times

Donald Trump y la desprestigiada democracia de EU

En esta campaña presidencial, tanto Hillary Clinton como Donald Trump se han dado con todo, lo que muestra una imagen de un Estados Unidos problemático, dividido y engañoso.
Gideon Rachman Financial Times
10 octubre 2016 20:54 Última actualización 11 octubre 2016 5:0
FT. Donald Trump y la desprestigiada democracia  de EU.

Los debates presidenciales son un terrible anuncio publicitario para el sistema occidental. (El Financiero)

¿Cómo se llegó a esto? Los debates entre los candidatos presidenciales deben representar la democracia de EU en su máxima expresión. En cambio, el segundo debate entre Clinton-Trump se centró en torno a sórdidas acusaciones de asalto sexual, amenazas, mentiras y desprecio mutuo.

En un momento dado, Trump se jactó de que la Sra. Clinton “estaría en la cárcel” si él estuviera a cargo del sistema legal. Los disidentes políticos son encarcelados en el Zimbabue de Robert Mugabe. EU está destinado a vivir bajo estándares diferentes.

El espectáculo del domingo por la noche no es sólo vergonzoso para EU, ampliamente considerado como el “líder del mundo libre”. Por ende, la popularidad de Trump amenaza con dañar el prestigio de la democracia en todas partes.

El daño no se limita al mundo de las ideas. El autoritarismo y el antiamericanismo están en ascenso, dirigidos por los cada vez más confiados gobiernos de Beijing y Moscú. Un EU fuerte y portentoso debería ser central para congregar a la respuesta de las democracias del mundo. En lugar de ello, tuvimos el deprimente y degradante espectáculo del segundo debate Trump-Clinton.

Incluso en su lamentable estado actual, los debates presidenciales han mostrado algo del drama y la energía que distingue la política de EU. Millones de personas en todo el mundo vieron y discutieron la confrontación. La próxima sesión de la Asamblea Popular Nacional de China no va a atraer a una audiencia similar.

También es cierto que ni Xi Jinping de China ni Vladimir Putin de Rusia jamás se someterían al brutal tipo de interrogatorio al que los políticos estadounidenses son sometidos de forma rutinaria. En lugar de ello, la semana pasada, los 450 miembros de la Duma (la cámara baja de Rusia) le enviaron al Sr. Putin 450 rosas con motivo de su cumpleaños.

Pese a ello, el segundo debate presidencial fue un terrible anuncio publicitario para la democracia estadounidense. En algunos aspectos, Trump en realidad ha introducido algunas de las características malignas de la política rusa y china en EEUU. Uno de los puntos fuertes del sistema democrático occidental es que la libertad de prensa y el debate abierto permiten exponer falsedades. Sin embargo, Trump rocía mentiras como un zorrillo tratando de repeler a sus enemigos. Su método parece ser la de crear tal confusión que la verdad simplemente queda enterrada en medio de una masa de mentiras. Esto es característico del sistema de propaganda ruso actual.

El desafío chino a la ideología democrática de EU es más sutil y tal vez más peligroso debido a que China, a diferencia de Rusia, puede pretender ser un país bien gobernado. China es la economía más grande del mundo en paridad de poder adquisitivo. Los chinos argumentan que su sistema selecciona a sus líderes por su mérito, después de décadas de rigurosa evaluación. El presidente Xi sólo llegó a la cima del poder del Estado después de muchos años de trabajo en las provincias y en diferentes puestos en el gobierno. Ha sido juzgado por sus pares, y no los votantes, para ser calificado para dirigir el país.

Los chinos todavía no argumentan que su sistema se debería utilizar en todo el mundo. Pero condenan cada vez más—como agentes de EU, tratando de “sembrar el caos”— a aquellos que siguen un sistema político más liberal dentro, por ejemplo, de Hong Kong o Taiwán. Los sitiados liberales en Rusia o China necesitan una democracia funcional en EU como apoyo e inspiración. En su lugar, ven a un sistema que produjo a Trump, un hombre cuyo estilo político se acerca más al estilo del presidente Putin que al del presidente Obama.

Hace poco, en Beijing, me dijeron que a muchos funcionarios chinos les gusta bastante la idea de Trump como presidente de EEUU “porque hace que EEUU se vea tan mal”. Por el contrario, aliados de EU en todo el mundo estarían consternados al ver la Oficina Oval ocupada por un proteccionista y narcisista errático como Trump.

Si Clinton logra llegar a la Casa Blanca habrá alivio a través de occidente y una cierta decepción en Moscú y, tal vez, en Beijing. Pero será muy difícil de borrar la memoria de esta campaña que le ha presentado al resto del mundo una imagen de un EU problemático, dividido y engañoso.

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