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Conforme estalla violencia, mexicanos pierden paciencia con Peña Nieto

Aunque el crecimiento económico del primer trimestre se aceleró hasta el 2.9 por ciento, severos recortes del gasto público y la debilidad del peso han avivado los temores de que esa situación no se mantendrá por mucho tiempo.
Jude Webber
03 mayo 2016 20:17 Última actualización 04 mayo 2016 5:0
FT. Conforme estalla violencia, mexicanos pierden paciencia con Peña.

La popularidad del presidente languidece a medida que se detiene el avance de las reformas. (El Financiero)

Joven y gallardo, Enrique Peña Nieto era la nueva cara de un desprestigiado y viejo partido cuando llegó a la presidencia de México.

En sus primeros dos años impulsó ambiciosas reformas en los sectores de la energía y las telecomunicaciones, el sector financiero y la educación, diseñadas para impulsar la inversión y estimular la competencia y el crecimiento.

Pero tres años y medio después de su elección, la economía se mantiene obstinadamente mediocre, mientras que los escándalos y la creciente violencia han contribuido a restarle 9 puntos porcentuales al índice de popularidad de Peña Nieto en lo que va de año.

Sólo el 30 por ciento de los mexicanos aprueba el trabajo que está haciendo, según una encuesta reciente publicada por el diario Reforma. Esa cifra es inferior a las calificaciones de Ernesto Zedillo en 1995, cuando una crisis provocó un desplome del 6.9 por ciento de la economía ese año.


“Realmente el presidente no está haciendo nada productivo; la gente sólo lo ve cumpliendo con el protocolo”, dijo Alejandro Schtulmann, director de la consultoría EMPRA. “Algo tiene que suceder para salir de este hoyo”.

Peña Nieto tuvo la mala suerte de que las licitaciones que abrieron el sector energético y que se esperaba atrajeran miles de millones de dólares en inversión coincidieran con la caída mundial de los precios del petróleo. Sin embargo, el FMI prevé que las entradas netas de inversiones extranjeras directas representarán solamente el 1.6 por ciento del producto interno bruto de México este año, muy por debajo del 4.6 por ciento que Brasil obtuvo en los 12 meses hasta marzo, según Goldman Sachs, a pesar de que Brasil enfrenta su peor recesión en un siglo.

Aunque el crecimiento económico del primer trimestre se aceleró hasta el 2.9 por ciento, severos recortes del gasto público y la debilidad del peso han avivado los temores de que esa situación no se mantendrá por mucho tiempo. La confianza del consumidor en abril cayó a su nivel más bajo desde agosto de 2014.

Peña Nieto dijo el mes pasado que a pesar de “algunas notas, columnas y comentarios que veo aquí y allá, que dicen que no hay buen humor, que el ánimo está caído, que hay un mal ambiente y un mal humor social, déjenme decirles. . . que hay muchas razones y muchos argumentos para decir que México está avanzando”.

Sin embargo, ha tenido dificultades para disipar la sensación de que el momento de México siempre será ‘mañana’. Y con las importantes elecciones intermedias en junio, Peña Nieto se ve obligado a conseguir resultados.

Una reforma contra la corrupción — la cual adquirió mayor urgencia por un escándalo de casas propiedad de la primera dama y el secretario de Hacienda — se ha estancado. El gobernante partido PRI en el Congreso ha diluido legislaciones clave y se ha demorado en implementar lo que se supone sería una prioridad del gobierno para reconstruir su destrozada credibilidad.

El presidente del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, dijo que la llamada iniciativa “tres de tres” — una iniciativa para exigir las declaraciones patrimoniales, fiscales y de intereses — podría desatar una “cacería de brujas”. Después de demoras y protestas, México ha comenzado a calificar a los maestros, un pilar clave de su reforma educativa, pero el avance es lento.

“Él tiene que hacer lo que predica, no sólo hablar”, dice Marco Fernández, profesor del Tecnológico de Monterrey e investigador del grupo de estudio México Evalúa, quien está contribuyendo a impulsar la iniciativa tres de tres. “Deberíamos tomar en serio las lecciones de historia de otros países. Donde la clase política no estaba preparada enfrentar el reto, surgieron con el tiempo los líderes populistas; por ejemplo, en Venezuela”, dijo.

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