Economía

Fitch ratifica calificación
de Acapulco como 'estable', pese a deuda

Su bajo nivel de endeudamiento y su perfil turístico que ayuda a fortalecer su recaudación de impuestos, fueron factores considerados por Fitch Ratings para ratificar la calificación de Acapulco en 'BBB-' y con perspectiva crediticia estable.
Redacción
27 enero 2016 19:38 Última actualización 27 enero 2016 19:39
Acapulco. (Enrique Villagómez)

La Perspectiva Crediticia de Acapulco por parte de Fitch se mantiene en 'Estable'. (Enrique Villagómez)

Fitch Ratings ratificó la calificación de la calidad crediticia de Acapulco en ‘BBB-‘ con Perspectiva Crediticia Estable.

Esto, pese a que en noviembre de 2015 el gobierno entrante de Acapulco se declaró en emergencia financiera por heredar de la administración saliente una deuda mayor a 2 mil 200 millones de pesos, concentrada principalmente en proveedores y laudos laborales.

La calificadora destacó entre las fortalezas del municipio su bajo nivel de endeudamiento con respecto a sus ingresos fiscales ordinarios y su perfil turístico de playa, el cual es un indicador de fortaleza recaudatoria, así como su relevancia dentro del estado de Guerrero, puesto que aporta la mayor parte del PIB Estatal. (PIBE).

Durante el ejercicio fiscal 2015, Fitch Ratings precisó que las finanzas de Acapulco se deterioraron pese a la recuperación de la recaudación de impuestos y derechos.

No obstante, señaló como factores negativos que han limitado su calificación el antecedente de incumplimiento selectivo, “una posición de liquidez débil visible en el pasivo de corto plazo no bancario alto y una estructura de gasto en servicios personales elevada” y advirtió que el Ayuntamiento aún presenta debilidades en la generación y presentación de su información financiera en rubros como inversión y pasivo circulante.

La calificadora puntualizó que los factores que podrían aumentar la calificación de Acapulco serían el fortalecimiento de la flexibilidad financiera, la mejora tanto de la recaudación local que reduzca su dependencia de los ingresos estatales y federales como de sus prácticas administrativas y de gestión y “mantener en todo momento la política de endeudamiento responsable tanto de corto como de largo plazo”.