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Ramón Vargas deja la dirección de la Ópera
de Bellas Artes

El Instituto Nacional de Bellas Artes anunció que, después de casi tres años al frente de la dirección artística de la Ópera de Bellas Artes, el tenor Ramón Vargas deja el puesto.
Redacción
02 octubre 2015 14:29 Última actualización 02 octubre 2015 16:5
Ramón Vargas deja la dirección de la Ópera de Bellas Artes

A partir del primero de octubre Vargas mantendrá una presencia artístico-académica en el Estudio de Ópera, proyecto que él ha impulsado desde su inicio. (Foto tomada de ramonvargas.com)

Después de casi tres años de gestión, el tenor Ramón Vargas sale de la dirección artística de la Ópera de Bellas Artes. El anuncio de su renuncia fue dado a conocer hoy en un comunicado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

“En un inicio, las restricciones presupuestales dificultaron que los recursos fluyeran al ritmo que las condiciones de contratación internacional exigen y a pesar del gran esfuerzo del gobierno federal no se recuperó la agilidad necesaria, razón por la cual el maestro Vargas decide retirarse de la dirección artística de la ópera en el INBA”, informó.

Así el tenor cumple lo que en entrevista advirtió a EL FINANCIERO en julio de este año.


“Queremos optimizar lo que tenemos y seguir adelante, si mi presencia sigue siendo productiva; y si no, me voy. No tengo interés en quedarme si no es para apoyar los proyectos que necesitamos (….) Es muy difícil trabajar en la incertidumbre. Teníamos un proyecto desde el año pasado, que se ha ido modificando por la austeridad.

En esa entrevista, el tenor explicó que cuando asumió el cargo tenía presupuestados 25 millones de pesos para la programación de su primer año de gestión, y que el presidente de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa le dijo que le asignaría 50 millones de pesos, pero no fue así. “Recibimos una parte, nunca lo prometido porque a partir de este año empezaron los recortes, que no dependen de Conaculta ni del INBA, son una situación que llega”.

Más allá de los recortes presupuestales en el Conaculta, la administración de Vargas ha sido fuertemente criticada por una parte de la comunidad cultural debido a que sus compromisos como primera figura de la ópera lo han mantenido fuera del país durante la mayor parte del año; además de que tiene su residencia en Viena.

También se le ha criticado que se programe a sí mismo con un rol protagónico en la OBA, cuando es él mismo quien se encarga de conformar los repartos y dirige la parte artística de la institución.

Y si bien se han presentado figuras prestigiadas durante su administración, como los mexicanos Francisco Araiza, Javier Camarena, Rebeca Olvera, María Katzarava, y se han realizado montajes reconocidos por la crítica, también ha permitido que nuevas producciones como la pasada Traviata, dirigida por Juliana Faesler, evidencien no sólo austeriad sin o falta de calidad, de acuerdo con la crítica especializada –y el abucheo del público.

Por otra parte, el tenor se vio envuelto en un escándalo cuando en el portal de transparencia del INBA fue publicado el contrato por sus servicios de marzo a diciembre de 2015, con un sueldo -cotizado en moneda extranjera- de 850 mil dólares por dicho lapso, a un tipo de cambio de 17 pesos. Con tales montos, los cálculos arrojaban honorarios de más de 14 millones de pesos por el periodo contratado. Después el INBA aclaró que tales cantidades se debieron a un “error humano” y que el sueldo mensual de Ramón Vargas asciende a cinco mil dólares.

De acuerdo con el anuncio realizado hoy, a partir del 1  de octubre Vargas mantendrá, de una manera honorífica, una presencia artístico-académica en el Estudio de Ópera, proyecto que él ha impulsado desde su inicio.

“Asimismo, seguirá atendiendo sus compromisos internacionales como figura de la ópera en el mundo”, dice el comunicado. El año culminará con una nueva producción de Tosca, de Giacomo Puccini, añade.