Además de los homicidios en represalia, los periodistas murieron en combate, fuego cruzado, o en otras misiones peligrosas; el país más letal para ejercer el periodismo fue Afganistán.
El Comité para la Protección de Periodistas apuntó que el incidente se produce 'en medio de una atmósfera de gran hostilidad hacia los medios de comunicación en Estados Unidos'.