Cientos de sus admiradores, incluyendo a decenas de políticos liberales, actores de teatro y otras figuras de la cultura local rindieron sus últimos respetos en Tel Aviv al escritor israelí.
Al cabo de su travesía de 79 años sobre la Tierra, Amos, el de amorosa escritura, legó una lección de oficio: leer. Leer al otro como una obligación moral.