Yonathan Amador Gomez

Blues Crudo de JC Cortes Trío

Con cuatro discos grabados desde 2008, Juan Carlos Cortés se ha logrado colocar como un referente del blues mexicano.

El blues, ese género primigenio al que gran parte de la música contemporánea le debe agradecer su sonido. “Todos los géneros musicales de la América negra que gozan de reconocimiento mundial, desde el ragtime hasta el rap, llevan la impronta de este patrimonio de la humanidad”, escribe Alan Lomax en La tierra que vio nacer el blues, libro que recupera sus crónicas de viaje por todo Estados Unidos y publicado en español este año.

Surgió como una derivación de los cantos de trabajo y los cantos eclesiásticos, que los negros del sur de Estados Unidos hicieron en el Siglo XIX. Era el sonido de la tristeza por vivir en una condición pauperizada por la esclavitud social y laboral; pero también era el canto de la alegría de las fiestas y reuniones en los pórticos de las casas, en las reuniones con cerveza y bourbón, que hacia más llevadera su realidad.

A inicios de 1900 W.C. Handy, padre del jazz, se encontró con un músico anónimo, con su anónima guitarra rascando las cuerdas con unos acordes que repetía una y otra vez y al mismo tiempo cantaba una frase. Así, el blues entró al jazz y le dio una forma más.

En los años 30 Alan Lomax, etnomusicólogo, inició uno de los mayores registros que existen sobre la música folk de Estados Unidos ─similar al trabajo que Thomas Stanford realizó en nuestro país. Cargado con su libreta y una grabadora, colectó una cantidad impresionante de música, músicos e historias. Gracias a él y sus registros, se dieron a conocer bluesistas, como Lead Belly, Muddy Waters o Son House, que salieron del anonimato para convertirse en referentes de un género musical y modelos a seguir para una generación de músicos y rockeros británicos y estadounidenses de los años 60.

Con la pandemia de por medio, Juan Carlos Cortés, músico y bluesista michoacano, decidió aterrizar un proyecto que venía pensando desde hace tiempo: realizar un homenaje al blues original, ese que Alan Lomax documentó a inicios del Siglo XX. Luego de comprarse un dobro ─una guitarra con resonador─, emprendió una investigación sobre la guitarra, su técnica y su desarrollo dentro del blues. De esta manera, llegó a Charlie Patton (¿1891?-1934) y encontró además de lo musical, la relevancia de la función social que el blues tuvo en ciertos procesos comunitarios en los primeros años del Siglo XX.

Crudo es el nombre del disco, cuarto de su carrera, que Juan Carlos Cortés grabó con una instrumentación tradicional: guitarra (dobro), contrabajo y batería, con Irepan Rojas, Rogelio Vargas y Jorge García como invitado en la armónica. En 6 tracks rinde tributo a grandes bluesistas de los años 20 y 30 como Mississippi John Hurt, Mississippi Fred McDowell, Arthur Crudup, Robert Johnson y el mismo Charlie Patton. Además el disco incluye un plus, un séptimo corte, Canción mixteca de José López Alavez, en el que Juan Carlos elimina de una vez por todas las dudas que podrían quedar sobre el espíritu bluesero de la música tradicional mexicana.

La grabación del disco es otro homenaje. Hablamos al principio de la función documentalista de Alan Lomax, que se prolongó por 70 años y Juan Carlos también pensó en hacer el registro del trío al natural, “crudo” ─de ahí el nombre del disco─, sin demasiada posproducción y sobretodo recogiendo el sonido en un lugar que no fuera un estudio de grabación, similar a las legendarias grabaciones de Robert Johnson en un hotel en San Antonio, Texas. Por lo que con cuatro micrófonos y en su sala de ensayo, rodeados de libreros y libros, grabaron el disco.

Si bien es poca, casi escasa la producción de álbumes de blues en México, Juan Carlos Cortes demuestra con  Crudo, que a veces más que el dinero es el talento y la creatividad la que debe imperar para conseguir un disco de calidad. Juan Carlos es un músico, bluesista que explora diferentes instrumentaciones y que seguramente lo seguirá haciendo para demostrar que hay blues de calidad en México.

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