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Lograr acuerdos, ¿el mayor reto del TMEC?

El TMEC no puede solo, se requieren políticas que fomenten la exportación, así como programas que permitan ver a México como un país que ofrece facilidades y certidumbre.

A poco más de un año de la entrada en vigor del TMEC hemos detectado notables beneficios. Por un lado, reforzamos nuestra posición como socio comercial para Estados Unidos y, por otro, el valor de nuestras exportaciones durante el primer semestre de este año incrementó 29.5 por ciento con respecto al mismo periodo de 2020, de acuerdo con cifras del Monitor TMEC. No obstante, aún debemos revisar algunos temas pendientes con nuestros dos socios comerciales y encarar nuevos retos.

En ese sentido, las reglas laborales son uno de los factores que continúa en la mira y que pueden traer implicaciones diversas. Por ejemplo, una situación de incumplimiento de pago salarial a un grupo de trabajadores –cuando se determine que existe una denegación de los derechos de los empleados– puede significar, en materia de comercio exterior, la suspensión de preferencias arancelarias derivadas del TMEC, la imposición de sanciones sobre los productos o servicios, y el bloqueo a la importación de los bienes producidos en un centro de trabajo. Recordemos que las reglas laborales mencionadas en el TMEC aplican a cualquier industria que mantenga operaciones con Estados Unidos y/o Canadá.

Otro de los retos más relevantes está en el sector energético, ya que México, actualmente, se encuentra ejecutando modificaciones en materia regulatoria para este sector. Entre otros aspectos, la autoridad mexicana ha suspendido y cancelado permisos de importación a varias empresas dedicadas a la importación de hidrocarburos, así como modificado reglas que permitían la importación por lugar distinto al autorizado de este tipo de mercancías al sector privado –lo que se interpone con los principios que marca el tratado para este sector–. Al respecto, ya Estados Unidos ha hecho señalamientos.

Un tercer punto que ha provocado controversias es la diferencia de criterios en la industria automotriz con respecto a la interpretación de los mecanismos para el cumplimiento de las reglas de origen. Por ejemplo, para el cálculo del Valor de Contenido Regional (VCR) se permite en principio la aplicación de un método alternativo conocido como roll-up o principio de acumulación, un aspecto que hasta el momento no está siendo completamente reconocido por las autoridades estadounidenses para el caso específico de las superpartes y que está siendo cuestionado tanto por el gobierno de México como por el de Canadá. Si esto falla a favor de Estados Unidos será muy complicado que las empresas en México puedan lograr la calificación de origen bajo el TMEC. Otro tema a considerar en la agenda es el incremento del porcentaje de VCR (de 66 a 69 por ciento) como parte del incremento que se llevará a cabo de manera gradual hasta lograr el 75 por ciento comprometido en el tratado.

Asimismo, no perdamos de vista que es muy probable que las autoridades comiencen a realizar verificaciones en materia de origen bajo el TMEC. Esto podría suceder en conjunto con las que se aplican bajo el TLCAN –esta es una de las cláusulas que aplica en la transición de un tratado a otro–. En este contexto el reto para las empresas es bastante complejo, porque las autoridades no solo se enfocarán en el cumplimiento de las reglas de origen, sino que verificarán la documentación que sustente el cálculo y las conclusiones.

Para sortear estos y otros retos que vendrán, las empresas deberán aplicar mayores controles en su operación, fortalecer sus departamentos de comercio exterior, mejorar la comunicación entre áreas y utilizar mejores herramientas tecnológicas que permitan llevar el seguimiento de proveedores. Es imperante, además, capacitar a los colaboradores para que las empresas puedan cumplir con los requisitos del tratado y continuar revisando las cadenas de suministro con el objetivo de aprovechar de mejor manera los beneficios del TMEC.

Sin duda, la entrada en vigor del tratado ha sido un gran acierto, considerando la crisis por la pandemia que el país enfrenta, puesto que nuestro peor escenario hubiera sido que no existiera un acuerdo comercial –que ha sido un propulsor de la economía y de la recuperación–. Sin embargo, el TMEC no puede solo, se requieren políticas que fomenten la exportación, así como programas que permitan a las compañías ver en México a un país que ofrece facilidades, claridad y certidumbre a los inversionistas.

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