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Sindicato de Pemex: ¿cambiar todo para que todo siga igual?

La elección del 31 de enero fue solo un primer paso; ha servido como un proceso de aprendizaje que permitirá a los trabajadores saber cómo organizarse mejor, con todas las nuevas reglas.

Consultor en asuntos públicos en EPLOC

Con el virtual triunfo del exsenador priista Ricardo Aldana en la elección del secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), hay quienes consideran que fracasó la reforma laboral impulsada por el presidente López Obrador y que para algunos significaba el fin del “sindicalismo oficial” que prevaleció durante las anteriores administraciones. Difiero de esa visión, la reforma a la Ley Federal del Trabajo, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de mayo de 2019, es una reforma profunda y que más temprano que tarde va a cambiar las estructuras sindicales de nuestro país.

La renovación de la dirigencia del STPRM cobró especial relevancia en los últimos días puesto que se trata del proceso de mayor importancia desde la entrada en vigor de dicha reforma, ya que estamos hablando de una de las organizaciones sindicales más grandes del país y, por supuesto, del sindicato de la empresa (Pemex) en cuyo futuro el presidente López Obrador está apostando buena parte de su capital político.

De acuerdo con los resultados de la elección, de los 63 mil 700 votos hasta ahora considerados como válidos, 44 mil 983 fueron para Ricardo Aldana, que representan el 70.62 por ciento del total. El 28.79 por ciento engloba a los 24 candidatos restantes, que en conjunto sumaron 18 mil 342 votos; hubo 375 votos nulos (el 0.59 por ciento). Si bien es cierto que la distancia entre Aldana y el segundo lugar fue amplia (César Pecero Lozano con 4505 votos), también es cierto que alrededor de 18 mil trabajadores (29 por ciento) no votaron por quien será su próximo dirigente sindical.

Hay que poner atención en los detalles, que es donde se revela la importancia de esta elección y los efectos de la mencionada reforma laboral. 1) Destaca la participación del 88 por ciento de los trabajadores registrados en la plataforma SIRVOLAB, equivalente al 73 por ciento de los trabajadores sindicalizados, según datos de la STPS. Antes quienes ocupaban la titularidad de estos sindicatos llegaban y se iban por razones de Estado, ahora son los propios trabajadores quienes determinan el futuro de su organización sindical.

2) Hoy sabemos de qué tamaño es la disidencia dentro del STPRM; sabemos qué secciones ganaron, dónde tienen membresía y primera vez, tienen visibilidad; queda de manifiesto que no todos los trabajadores simpatizan con el ganador. Anteriormente, la disidencia procedía con cautela debido a las presiones del grupo dominante y porque no existía una tradición democrática en este sindicato. Hoy en día, la disidencia se expresa abiertamente, denuncia con nombre y apellido, incluso frente al presidente de la República, como sucedió hace unos días en la pasarela de candidatos que tuvo lugar durante varias “mañaneras”.

3) Conocer el número de votos opositores a Aldana permite medir el tamaño de la oposición y da la oportunidad de replantear sus estrategias hacia el futuro; les da una ruta para consolidar una alternativa al grupo hasta hoy dominante. Esto es lo más importante; la elección del 31 de enero fue solo un primer paso; ha servido como un proceso de aprendizaje que permitirá a los trabajadores saber cómo organizarse mejor, desde las bases, con todas las nuevas reglas (incluyendo la proporcionalidad de género), con miras hacia adelante, dejando un antecedente para las futuras luchas sindicales, teniendo en claro que la siguiente elección es en tan sólo 24 meses.

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