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¿Por qué HR Ratings recortó la calificación?

Si bien la perspectiva estable supone que HR Ratings no anticipa cambios adicionales en la calificación del país durante los próximos 12 a 18 meses, los diagnósticos que hace la calificadora sobre los balances fiscales y la situación económica de México no deben leerse con complacencia, porque en un descuido nos sacan ‘la tarjeta roja’.

La semana pasada, una de las cuatro principales agencias calificadoras que evalúan la deuda soberana de México degradó la nota crediticia.

La calificadora mexicana HR Ratings recortó la calificación de largo plazo de México de BBB+ a BBB, aún dos niveles por arriba del grado de inversión, manteniendo la perspectiva estable.

Utilizando la analogía del futbol, le sacó la ‘tarjeta amarilla’ al país.

Los factores principales que motivaron las acciones de calificación respecto a la deuda soberana son el deterioro observado en los principales balances fiscales y la revisión a la baja en la trayectoria de crecimiento, lo que continuará presionando el endeudamiento esperado para el país.

Si bien la firma reconoció el esfuerzo fiscal de la Secretaría de Hacienda por contener el déficit del sector público, éste no ha sido suficiente para reducir el nivel de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), que son la medida más amplia del déficit, por debajo de 4.0 por ciento del PIB.

“Reconocemos el esfuerzo por incrementar el nivel de ingresos, especialmente los tributarios. No obstante, esto necesita un mayor avance de la actividad económica, con niveles superiores al 2.5 por ciento anual”, indicó HR Ratings en su reporte.

En línea con la degradación de la nota soberana de México, la agencia también recortó la calificación global de largo plazo de Petróleos Mexicanos de BBB+ a BBB, aunque mantuvo la perspectiva estable.

Este ajuste refleja la estrecha relación financiera entre el gobierno federal y la empresa petrolera del Estado, que continúa dependiendo, en buena parte, de las aportaciones gubernamentales para cubrir vencimientos de su deuda y obligaciones financieras.

“Reconocemos los esfuerzos del gobierno federal para apoyar a Pemex en la reducción en sus niveles de deuda bruta, con esquemas financieros novedosos, que están permitiendo afrontar las amortizaciones de deuda programada con mayor holgura. Lo anterior inclusive permitirá a la empresa generar balances financieros positivos con base en su contabilidad fiscal. Desde nuestra perspectiva, la generación de superávit financiero de Pemex será aún insuficiente para dejar de recibir los apoyos del gobierno para el pago de deuda, por lo menos hasta 2029”, apuntó HR Ratings.

Las acciones de la calificadora ocurrieron mientras la Cámara de Diputados aprobaba el paquete de ingresos del programa económico para 2027.

Una de sus principales metas fiscales es que los RFSP, que finalizaron el 2024 en 5.8 por ciento del PIB, el nivel más alto desde 1988, se ubiquen en 4.1 por ciento al cierre de 2026, en línea con lo aprobado.

Además, se prevé que el también llamado déficit público amplio se reduzca a 3.9 por ciento del PIB en 2027, lo que implica un proceso de consolidación fiscal a un ritmo moderado frente a 2026, que plantea dudas sobre si será suficiente para frenar el aumento de la deuda.

“Aunque el déficit está por debajo de su tamaño de 2024, cuando llegó a niveles inaceptables, vemos un incremento fuerte en el nivel de la deuda relativo al tamaño de la economía, que es quizás la métrica más importante para nosotros, donde tenemos una trayectoria ascendente, más de lo que vimos el año pasado, y esa es una de las razones por la cual bajamos la calificación”, me explicó Félix Boni, director general de Análisis Económico de HR Ratings.

La calificadora proyecta que el Saldo Histórico de los RFSP, concepto que mide el tamaño de la deuda, finalice 2026 en 54.5 por ciento del PIB, 0.5 puntos porcentuales por encima de lo estimado por Hacienda en su reciente actualización.

Considera que la tendencia ascendente continuará en los próximos periodos fiscales y podría alcanzar niveles de 61.2 por ciento del PIB en 2030 y de 65.6 por ciento para 2033, de acuerdo con sus estimaciones.

“Otro factor muy importante es que estamos revisando hacia abajo nuestra perspectiva de crecimiento económico de largo plazo de México, pues antes teníamos casi 1.9 por ciento, ahora tenemos 1.5 por ciento, y si la economía no crece, pues básicamente el gobierno no sube su recaudación y el gasto aumenta porque la gente necesita más apoyos por la falta de crecimiento”, dijo Boni.

Si bien la perspectiva estable supone que HR Ratings no anticipa cambios adicionales en la calificación del país durante los próximos 12 a 18 meses, los diagnósticos que hace la calificadora sobre los balances fiscales y la situación económica de México no deben leerse con complacencia, porque en un descuido nos sacan ‘la tarjeta roja’.

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