Contrapesos

Los mensajes del FMI y BM sobre México

La economía mexicana crecerá 1.6 por ciento en 2026, lo que representa una marginal revisión al alza de 0.1 puntos porcentuales respecto a las estimaciones previas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó ayer su documento de ‘Perspectivas de la Economía Mundial’, conocido como informe WEO y publicado en Washington, donde prevé que la economía mexicana crecerá 1.6 por ciento en 2026, lo que representa una marginal revisión al alza de 0.1 puntos porcentuales respecto a las estimaciones previas.

Para 2027 el FMI proyecta un crecimiento del PIB de México de 2.2 por ciento, superior al de 2.1 por ciento anticipado en un reporte de enero pasado, antes de la guerra.

“Se prevé que el menor crecimiento en 2025 –de 0.6 por ciento con cifras originales– debido a la consolidación fiscal, la política monetaria restrictiva y los obstáculos derivados de las tensiones comerciales, dé paso a una leve recuperación, con una expansión económica del 1.6 por ciento en 2026”, plantea sobre México el informe del organismo.

El mensaje implícito del Fondo es que el impacto de la guerra sobre la economía mexicana sería muy limitado.

Respecto a la inflación, la expectativa del FMI es que se alcance el objetivo del Banco de México (Banxico) hacia finales de este año y se ubique en 3.9 por ciento anual promedio, lo que implica una revisión al alza desde la previsión de 3.3 por ciento anticipada previamente.

Para 2027 se estima que la inflación en la economía mexicana desacelere a 3.4 por ciento anual promedio.

El organismo advierte que la incertidumbre, si bien es menor que los picos alcanzados en 2025, sigue siendo históricamente alta. Varios puntos de inflexión en los próximos meses podrían desencadenar repuntes. Ante todo, la situación en Medio Oriente sigue siendo cambiante.

Esa es la razón por la que el FMI prevé una desaceleración del crecimiento mundial hasta 3.1 por ciento en 2026, desde 3.4 por ciento en 2024-25, así como un aumento de la inflación hasta 4.4 por ciento, frente a 4.1 por ciento del año pasado, por el incremento de precios en las materias primas.

Bajo el supuesto de un conflicto limitado y temporal, se proyecta un crecimiento global de 3.2 por ciento en 2027 y se prevé que la inflación disminuya a 3.7 por ciento.

En un escenario adverso, con aumentos más pronunciados y persistentes en los precios de la energía, el crecimiento global se desaceleraría aún más, hasta el 2.5 por ciento en 2026, y la inflación alcanzaría 5.4 por ciento.

En un escenario más grave, con mayores daños a la infraestructura energética en la región en conflicto, el impacto sería aún mayor, pues el crecimiento global se reduciría a tan sólo 2 por ciento en 2026, que únicamente se ha alcanzado cuatro veces desde 1980, mientras que la inflación general superaría ligeramente el 6 por ciento en 2027, según el Fondo.

Es así que, ante la gran incertidumbre que ensombrece el panorama, el FMI consideró tres escenarios: el de referencia, el severo y el grave. Estos dos últimos, para orientar a los responsables de las políticas económicas en la preparación de las consecuencias de un conflicto prolongado.

Por separado, el Banco Mundial (BM) mantuvo su perspectiva de crecimiento para México este año en 1.3 por ciento, pero redujo el crecimiento previsto para 2027 de 1.8 a 1.7 por ciento, quedando en ambos casos por debajo de la expectativa para América Latina y el Caribe.

Según la más reciente edición de su ‘Panorama Económico’ de la región, que se publicó la semana pasada, es probable que el bajo crecimiento que experimenta México desde 2024 continúe en 2026, ya que el impacto cada vez menor de los grandes proyectos de infraestructura pública coincide con la incertidumbre actual sobre la política comercial.

Si bien el ciclo de relajación de la política monetaria de Banxico debería brindar cierto apoyo a la demanda interna, es probable que sólo compense parcialmente los factores adversos externos, en particular las revisiones relacionadas con el T-MEC, que afectan los horizontes de planificación de las empresas, advierte el BM.

En suma, el impacto general de la demanda es tenue, ya que el apoyo previo de la inversión pública se desvanece y persiste la incertidumbre acerca de la política comercial.

La relajación monetaria ofrece cierto alivio, pero las adversidades externas vinculadas a la dinámica arancelaria hacen que las perspectivas a corto plazo sean cautelosas.

En cualquier escenario, ya sea el del FMI o del BM, son crecimientos muy modestos de México. Sí habrá un rebote, pero el entorno presenta riesgos, como el proceso de consolidación fiscal, la revisión del T-MEC y la política arancelaria de Estados Unidos.

COLUMNAS ANTERIORES

La inflación da un golpe de realidad a Banxico
La vulnerabilidad fiscal de la economía mexicana

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.